No es difícil que en alguna ocasión hayamos visto a nuestra mascota en un estado de estrés que no hayamos podido controlar.


Pues vamos a dedicar unas líneas a un problema muy habitual que se ocasiona en días de fiesta o celebraciones y que afecta aún alto porcentaje de nuestros perros...


El pánico a los cohetes o petardos.


Incluso teniendo en cuenta que cada vez son menos frecuentes las celebraciones con fuegos artificiales o pirotecnia, sigue siendo una práctica muy frecuente, sobre todo en nuestras fiestas populares, ocasionando un problema importante en la mitad de nuestras mascotas, que sufren un nivel de estrés muy alto, pudiendo convertirse en pánico.


Puesto que puede derivar a un trastorno significativo de conducta o incluso un problema grave sanitario por el nivel de estrés que les ocasiona debemos tomar una serie de medidas para minimizar estos problemas a corto y medio plazo.
Con estas medidas intentaremos evitar el estrés al recibir el sonido de los petardos o el olor de la pólvora y conseguir así que no se conviertan en una fobia.


Una fobia que puede ocasionarles ansiedad, hiperventilación,  taquicardia, cuadros de ansiedad o incluso un paro cardíaco.


Teniendo en cuenta que ya nos molesta a muchas personas todos estos estruendos, imaginemos lo que percibirán nuestros perros teniendo un oído y un olfato tan desarrollado como el que tienen.

 


Medidas preventivas y tratamientos:

 No dejar a nuestra mascota sólo en casa cuando sabemos que habrá pirotecnia, está medida les aporta seguridad y protección por nuestra    simple presencia.


Intentar relajarles, calmarles o entretenerles para que pienses en otras cosas y evitar que el estrés sea alto.


Enmascarar los sonidos de los petardos con otros sonidos más agradables como música, hablarles alto, si hay varias mascotas interactuar      con ellos con voces o actividades con juegos.


Tratamientos con productos zoosanitarios antiestrés, relajantes, calmantes, tranquilizantes...

Acciones tan sencillas como darles abrazos, ponerles ropa caliente y con olores nuestros que le den seguridad, puedes ser muy útiles para calmarles y evitar el pánico.


Debemos intentar minimizar en lo posible la entrada de ruidos desde el exterior, poniendo dobles ventanas, cerrando persianas o metiendo a nuestra mascota en el lugar más aislado.


Darles seguridad es muy importante, Darles mimos, rascarles, hacerles cosquillas o vuelquen otra cosa que les haga sentirse arropados por su dueño.

Debemos tener su cama o su dormidero de la mejor manera que haga que se sienta segura, con una caseta, cama, iglú, o incluso su jaula o transportin de viaje que seguro que les genera pensamientos positivos y les proporciona seguridad.


Ayuda mucho acostumbrar a los cachorros a todo tipo de ruidos desde cachorros y si puede ser con la ayuda de un adiestrador que disponga de detonadores, evitaremos que se presenten estas fobias en la madurez.


Si salimos a la calle con nuestra mascota siempre tenemos que llevar doble collar o arnés y bien sujeto para evitar fugas ante un estruendo.


En ocasiones será necesario la utilización de fármacos más potentes e incluso acudir al veterinario de confianza para intentar paliar los problemas de estrés o administrar tratamientos más largos frente al pánico a los golpes, (relajantes musculares o ansiolíticos a bajas dosis, feromonas...).


En los casos en los que ya sabemos que nuestro perro no reacciona bien y el pánico suele ser normal en estos casos, debemos recurrir a un etólogo canino o a un adiestrador experto en terapias de desensibilización progresiva para combatir su miedo.

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