Como hemos indicado en otras ocasiones nuestros perros usan su lenguaje corporal para comunicarse y expresarse.

Estar atentos a este lenguaje y conocerlo, harán que podamos darnos cuenta cuando algo no va bien…

Es el caso del lamido compulsivo.

En general nuestros perros usan su boca para limpiar zonas de su cuerpo, rascarse, etc. Pero hay veces que el lamido se convierte en una forma de estimularse, y ahí es cuando debemos preocuparnos.

Esta estimulación puede terminar produciendo eczemas o heridas en la zona donde se lame, y de ahí pasar a lesiones mayores.

Y no solo eso, un perro que comienza a generar este comportamiento significa que es un perro que no está bien a nivel psicológico, que es un perro aburrido o un perro con una lesión.

Lo primero que haremos será revisar la zona del lamido en busca de una lesión o dolor. Si hay lesión entonces la causa no será otra que el dolor y descartaremos el resto.

¿Qué hacer con las otras causas?

Si tenemos un perro aburrido la solución es bastante sencilla ¡¡hay que jugar más!! Y si no disponemos de mucho tiempo podemos optar por juegos de olfato.

No sólo estimularán a nuestro perro sino que además lo cansarán. Un perro que juega bien, será un perro psicológicamente perfecto.

Si nuestro perro sufre algún desequilibrio psicológico: ansiedad, depresión, etc. Tendrá que ser el veterinario y el especialista en comportamiento canino el que determine las pautas de actuación, ya que dependerá mucho de las causas la solución a seguir.

Si comienzas a ver que tu perro se lame compulsivamente una zona de su cuerpo, no lo dejes pasar… Puede haber un problema grave detrás