Aunque existen excepciones (como en todo), nadie puede negar que a los perros les encanta jugar con la pelota.

¿Y a qué se debe tanta efusividad y alegría cuando ven en tu mano su pelota preferida?

Los perros por instinto persiguen la pelota, se sienten atraídos por su movimiento, esto se debe a su parte más primitiva herencia de sus antepasados los lobos.

Los lobos corren tras su presa la cual puede cambiar de dirección, esconderse, etc, haciendo movimientos muy similares a los que una pelota tirada con fuerza puede hacer. Por lo que nuestros perros despiertan su instinto persecutorio con ese movimiento.

Además en el momento de perseguir la pelota nuestro perro se concentra tanto que todos sus sentidos parecen que se convirtieran en uno, ya que cuanto antes prevea el movimiento de la pelota antes la atrapará. Que llevándolo a su modo más primitivo sería algo así como “si llego más rápido que nadie, la presa será para mí”.

Jugar con la pelota es una buena manera de hacer que nuestro perro haga ejercicio físico, esto es ideal para perros que necesitan quemar mucha energía o que necesitan una gran motivación para moverse. Aunque tampoco debemos abusar del juego con la pelota ya que algunos perros se vuelven “adictos” a ella, por eso, nada mejor que combinar los juegos de pelota con otros juegos como los de olfato. Así vuestro perro estimulará su intelecto y se cansará tanto físicamente como mentalmente.