¿Eres de los que le gusta el verano? ¿O en cambio no hay manera de que te entiendas con tanto calor? Durante el verano, tu mascota también tiene que aprender a lidiar con las altas temperaturas y para ello requiere de una atención especial por tu parte.
 
Es importante saber que existen ciertos riesgos para tu mascota como los golpes de calor o la hipertermia. ¡Descubre con este artículo los cuidados especiales que debes tener en cuenta con tu perro o gato durante las épocas de calor!



5 TIPS PARA AYUDAR A TU PERRO O GATO CON EL CALOR

 

  • Evita sacar a tu perro en las horas de más calor. Intenta aprovechar la primera hora de la la mañana o la última hora del día, cuando la temperatura es más agradable.

 

  • Lleva un botella de agua contigo para garantizar su hidratación.

 

  • Si vas con tu mascota de viaje, nunca la dejes en el coche. Un coche a pleno sol puede llegar a alcanzar una temperatura superior a 40º en pocos minutos, aunque las ventanillas estén bajadas. Estas altas temperaturas pueden ser mortales para tu mascota.

 

  • El verano es una época en la que la incidencia de parásitos externos como pulgas y garrapatas en perros y gatos es alta. Asesórate con tu veterinario de confianza para que te recomiende la pauta de desparasitación adecuada según tu mascota y la zona en la que residas.

 

  • En casa, asegúrate de que tenga siempre agua fresca disponible y un sitio fresco en el que descansar. Puedes echarle unas piedras de hielo en el bebedero o conseguir algún bebedero refrigerante para mascotas.

 

 

GOLPE DE CALOR EN PERROS 


El pelaje y la dificultad para regular su propia temperatura corporal son factores que dificultan la adaptación de tu perro o gato a un calor excesivo. Ellos no sudan a través de la piel como nosotros sino que regulan su temperatura corporal a través de la respiración y también a través de sus almohadillas.

 
Los animales obesos y de hocico achatado son los más afectados incluso a temperaturas bajas. Esto se debe principalmente a su dificultad para respirar.

 
Entre las razas de perros más propensas a sufrir un golpe de calor, podemos mencionar algunas como el braco de Weimar, beagle, schnauzer, cocker, lhasa apso, shih tzu, boxer o bulldog. Entre los gatos están el persa y el Maine Coon.

 
Por definición la hipertermia es un aumento de la temperatura corporal por encima de los valores normales (37,5 °- 39 °C). En el caso del golpe de calor este aumento de temperatura se produce por la imposibilidad de regular la temperatura corporal a causa del calor excesivo que hay en el exterior. Esto conlleva la aparición de algunos síntomas como dificultad para respirar, babeo excesivo, aumento de la frecuencia cardíaca, encías y otras mucosas enrojecidas. Si tu perro o gato se encuentra en esta situación también podrías observar desorientación, dificultad para moverse con problemas para salir del lugar en el que se encuentran e incluso temblores o convulsiones y pérdida del conocimiento.

 
Si llegas a observar alguno de estos signos en su mascota, contacta con un veterinario de urgencias lo antes posible. Es fundamental que la actuación sea inmediata por lo que en este intervalo de tiempo mantén a tu mascota en un sitio fresco. Puedes aplicarle frío en zonas como el cuello o ingles, incluso cubitos de hielo si la temperatura es muy elevada. Nunca le obligues a beber ya que puede que no sea capaz de tragar, como mucho humedece su boca, y tampoco lo cubras con toallas o mantas húmedas ya que lo único que conseguirás es dificultar el intercambio de temperatura y aumentarla todavía más.

 

 
¿MI MASCOTA PUEDE LLEGAR A QUEMARSE CON EL SOL?


El aumento de temperatura de algunas zonas de la calle durante el verano puede llegar a ser realmente elevado pudiendo incluso causar algunos problemas de quemaduras en las almohadillas de tu perro o gato. Estas lesiones suelen ser muy incómodas y dolorosas para tu mascota y su proceso de recuperación es tedioso. Por esta razón es importante sacar a tu mascota durante las horas más frescas del día.

 
El pelo de tu perro o gato funciona como una barrera natural que lo protege del sol además de ayudar a mantener la temperatura corporal. Si tienes una mascota de pelaje largo quizás le hayas cortado el pelo más de una vez al principio del verano en un intento de que esté más fresquito. Esto puede ayudar en cierta medida a tu perro o gato pero tienes que tener en cuenta que nunca debes raparlo completamente ya que dejarás su piel desprotegida frente a la acción del sol perdiendo también la capacidad aislante.
 

Si tu mascota tiene el pelo blanco también deberás prestar más atención a su cuidado, ya que son mucho más sensibles a sufrir lesiones de piel. Consulta con tu veterinario para que te recomiende la mejor forma de protegerlo.

 

FUENTE: BLOG FARMINA