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Mi perro ronca demasiado

Como con los humanos, hay varias razones de el por qué un perro ronca, aunque la mayoría tienen que ver con una obstrucción en la tráquea.

Esto puede ser causado por un colapso en ciertas áreas de la garganta, igual que en los humanos.

El ronquido en el perro se debe a una vibración excesiva de las paredes internas del hocico del animal a causa de la respiración: el aire golpea al encontrar un obstáculo y genera el ruido que se conoce como ronquido.

El roncar también tiene algo que ver con los rasgos faciales en general. Algunos perros tienen la cara hundida, lo que reduce en cierto grado la vía respiratoria.

La reconstrucción de fosas nasales contribuye enormemente a su dificultad al respirar. Muy similar a cuando los humanos tienen catarro, que están obligados a respirar usando solo un 25% de la capacidad de su nariz.

Las razas de perros con caras más cortas necesitan más esfuerzo para poder respirar adecuadamente. Les cuesta más trabajo el controlar la respiración y son más propensos a roncar.

El perro tiene entre 200 y 300 millones de células especializadas en captar olores (las personas, en el mejor de los casos, cuentan con cinco millones). Este gran número de detectores olfativos explica que el perro sea un animal acostumbrado a descubrir el mundo a través del rastreo con su hocico.

Tiene una enorme capacidad para recibir y distinguir olores.

El perro olisquea terrenos arenosos o con otras partículas que pueden acabar en el interior de su hocico

Sin embargo, el perro no siempre rastrea superficies lisas. No es extraño que olisquee terrenos arenosos o con otras partículas que pueden acabar en el interior de su hocico.

La entrada de objetos extraños en las vías respiratorias de la mascota puede explicar ciertos ronquidos anormales. Una mucosidad excesiva puede bloquear y estrechar el paso del aire a los pulmones y generar, en consecuencia, un ruido anormal.

Pero el ronquido también puede avisar de que nuestro perro padece alguna enfermedad.

Es el caso de las infecciones en las vías respiratorias o en la garganta o, peor aún, los tumores en la zona del hocico, que son capaces de obstaculizar la entrada del flujo de aire.

Si sospechamos o creemos que los ronquidos de nuestro perro son excesivos, deberemos acudir a nuestro veterinario de confianza, quien determinará la causa y elegirá el tratamiento paliativo para ello.