Tres juegos de olfato para perros sencillos de practicar

 

El hogar, el jardín o el parque, pueden convertirse en el escenario de los primeros juegos de olfato de los perros.

 

Existen propuestas sencillas y económicas para activar y desarrollar, desde bien pequeños, el cuerpo y la mente de los canes. Sólo se necesitan ganas, imaginación, unas cuantas recompensas y algún objeto de los que solemos tener a mano.

 

La idea es que el perro siga el rastro de algo que hemos escondido hasta encontrarlo. Una vez hallado, será recompensado con mimos, caricias y algún que otro premio, generalmente alimenticio; para ellos es uno de los mejores trofeos.

 

 

1. ¿Jugamos al escondite?

 

Si le haces esta pregunta a tu perro, ya verás cómo empieza a mover la cola, loco de alegría. Es una invitación muy, pero que muy sugerente para un olfato tan fino, ya que, te ocultes donde te ocultes, él siempre dará contigo.

 

Además, es un juego que puede iniciarse desde los primeros meses de vida de los perros, para acostumbrarlos a relacionarse con sus cuidadores y su entorno o para entrenar la orden “Ven Aquí”.

 

Olfato, oído y concentración perruna se ponen en acción durante este divertido juego.

 

Todos sabemos cómo se juega al escondite, porque es un clásico en la etapa infantil, pero hay tantas modalidades como imaginación se tenga.

 

Veamos algunos ejemplos:

 

 

Jugando al escondite con tu perro, otra persona y tú…

 

  • Mientras uno de los participantes se esconde, el otro tiene que indicarle al perro las pautas a seguir. Estas pueden ser frases cortas, como: “¿Dónde está? ¡A ver si lo encuentras! ¡Venga, busca!”.

 

  • Si tienes niños en casa, seguro que se apuntan a esconderse, es algo que les encanta.

 

  • Si se trata de un cachorro y se despista un poco, el escondido puede echarle un cable, llamándolo por su nombre y añadiendo algunas palabras: “Toby, ¿dónde estoy?”.

 

  • En el caso de que tu perro sea mayor, este juego lo estimulará a moverse y a seguir ejercitando ese don que tienen en su trufa y que permanece en buen estado hasta la ancianidad.

 

  • Cuando el perro consigue encontrar al escondido, no debe faltarle un gesto cariñoso por nuestra parte ni su merecida recompensa, a modo de cookies, snacks o galletitas. Se ha ganado su premio, por obediente y buen explorador.

 

 

Jugando a esconder objetos…

 

  • En esta modalidad del escondite, participa una persona y el perro; se necesitarán algunos juguetes o premios.

 

  • Puedes elegir su hueso de goma favorito, el peluche que tiene destrozado de tanto usarlo o cualquier objeto que

 

  • tengas a mano, que no sea peligroso ni tóxico; deja que lo huela y luego escóndelo en algún rincón de la casa; mientras dura la búsqueda, tu perro estará activo, interesado y atento.

 

  • Cuando lo encuentre, felicítalo y devuélvele el juguete u objeto que escondiste.

 

 

Jugando a untar un objeto con comida y esconderlo…

 

  • Si estás en el parque o en tu casa, puedes jugar con tu perro a esconder objetos untados en comida húmeda o con trocitos en su interior; los objetos pueden ser diversos, desde juguetes tipo Kongdonde introducir algún bocadito, envases de cartón, cajitas de madera, una toalla o un trozo de tela vieja.

 

  • Cuando el explorador descubra los objetos escondidos, prémialo con tus caricias.

 

  • A medida que tu perro vaya encontrando los objetos, amplía la dificultad de la prueba.

 

 

 

2. Olfateando nuevos aromas

 

  • Acostumbra a tu perro a percibir nuevos olores mientras juega.

 

  • Empieza usando frutas de olor intenso, como la piña o el melocotón; luego prueba con manzana o pera.

 

  • Corta un trocito de fruta, acércaselo a su hocico para que lo huela y escóndelo.

 

  • Repite el juego con pedacitos de hortalizas, o verduras, como la zanahoria, el brócoli o los guisantes; al vapor y en su punto de crujiente.

 

  • También puedes incorporar bolas de su pienso habitual, trocitos de salchicha, pavo o pollo, e incluso algunos dados de queso.

 

  • Al hallar lo escondido, ya sabes: caricias y un premio, que en este caso será su propio hallazgo.

 

 

 

3.  ¿En qué mano se esconde el premio?

 

  • Sin que te vea tu perro, toma en una de tus manos una pequeña golosina y cierra los puños; pon ambas manos en tu espalda y llámalo.

 

  • Cuando lo tengas frente a frente, preséntales los puños cerrados y deja que se acerque para olisquearlos.

 

  • Entonces, pregúntale dónde está el premio; seguramente acertará, porque son más listos que el hambre.

 

  • En el caso de que no dé con el premio a la primera, abre la mano vacía y no lo recompenses.

 

  • Repite el juego hasta que logre averiguar en qué mano está.

 

  • Este sí que es un juego al alcance de tu mano, nunca mejor dicho; además puedes disfrutarlo con tu perro en cualquier lugar, haga frío, calor, llueva o nieve.

 

 

Como hemos visto, los juegos de olfato mantienen la mente de los perros ocupada, evitan el aburrimiento y le aportan felicidad… ¿quién da más?

 

FUENTE:MC