La dieta cruda o dieta BARF está ganando muchos adeptos durante estos últimos años. Si te estás planteando alimentar a tu perro o a tu gato con una dieta de estas características, en este artículo encontrarás información útil sobre sus beneficios y algún que otro riesgo a tener en cuenta, aunque fácilmente evitable.

 

La dieta BARF (acrónimo de Biologically Appropriate Raw Food) o ACBA en español (Alimentación Cruda Biológicamente Apropiada) es un tipo de dieta en la que se alimenta a los animales exclusivamente con alimentos crudos, es decir, alimentos que no se han sometido a ningún tipo de procesado, donde el único método de conservación empleado es la congelación o liofilización. Este tipo de dieta contiene ingredientes naturales crudos y frescos entre los que se incluyen: huesos carnosos, carne fresca, vísceras (hígado, pulmón, corazón, riñón, tripas), pescados, algunas verduras y frutas, huevos, leche sin pasteurizar, algas y hierbas, entre otros.

 

La dieta BARF tiene dos variedades: las fórmulas comerciales listas para consumir y las que están elaboradas en casa. Estas últimas requieren un tiempo de planificación y preparación que puede acortarse si se opta por fórmulas comerciales ya preparadas; no obstante, es cuestión de gustos si te decides por una fórmula o por otra.

 

 

 

Beneficios de la dieta BARF

 

Entre las ventajas que aporta este tipo de alimentación podemos destacar:

 

  1. Alimento natural sin procesar: una de las ventajas de las dietas BARF es que como propietario puedes ver y conocer exactamente qué es lo que está comiendo tu mascota. Si bien es cierto que algunos preparados comerciales BARF se presentan en forma picada, no es difícil diferenciar a simple vista cada uno de sus ingredientes.
  2. Sabor: las dietas BARF conservan todo el sabor propio de la carne. Es realmente muy apetecible para perros, gatos e incluso hurones. Todo un deleite para sus paladares.
  3. Alto contenido en humedad: las carnes crudas contienen aproximadamente un 67-73% de humedad, por lo que animales alimentados con este tipo de dieta son capaces de mantenerse hidratados incluso sin necesidad de beber agua (Caldwell, 1931; Danowski et al., 1944; Prentiss et al., 1959). A pesar de todo, como es lógico tu mascota deberá tener acceso a agua limpia en todo momento.
  4. Biodisponibilidad: al no haber sido procesados con tratamientos térmicos, no hay pérdida de los nutrientes contenidos de forma natural en los ingredientes. Además, estos también son más fáciles de absorber.
  5. Control de peso: el bajo contenido en hidratos de carbono ayuda a prevenir el aumento de peso y la diabetes.
  6. Salud general: los animales alimentados con BARF acostumbran a tener una salud de hierro, con un pelo brillante, piel sana, menor olor corporal y de la heces, sistema inmunitario fortificado y vitalidad a raudales.

 

 

 

Riesgos de la dieta BARF

 

Existen algunos riesgos, pero son fácilmente minimizables siempre que se sigan unas adecuadas pautas de alimentación:

 

  1. Desequilibrios nutricionales: en los casos de dietas preparadas en casa, se recomienda seguir las pautas de un especialista en nutrición, para asegurarse que las recetas están equilibradas. La clave está en mezclar los diferentes ingredientes en las proporciones adecuadas.
  2. Contaminación bacteriana: varios estudios han confirmado la presencia de bacterias potencialmente patógenas como Salmonella spp, E.coli y Campylobacter spp en dietas crudas para animales (1), (2), (3), (4), por lo que a la hora de elegir a nuestro proveedor de carne, debemos asegurarnos que tratan la materia prima con las mejores condiciones higiénico-sanitarias.
  3. Huesos carnosos: en algunas ocasiones el consumo de huesos carnosos puede llevar a la rotura de dientes y a la ingestión accidental de pequeños trozos que pueden llevar a obstrucciones intestinales y/o perforaciones de esófago, estómago o intestinos (1). Nunca se deben dar huesos cocinados ni de pequeño tamaño y siempre deben darse bajo supervisión, desechando los pequeños trozos que pudieran aparecer.
  4. Cambio de dieta: una vez que decidas darle a tu mascota una dieta cruda, el cambio de alimentación es un momento crítico. La dieta cruda no puede mezclarse en la misma toma con pienso seco, ya que los tiempos de digestión de ambos son muy diferentes y podría dar lugar a problemas digestivos. Puede hacerse un cambio radical de un día para otro o gradual durante 7-14 días. Por ejemplo, en la toma de la mañana darle dieta BARF y en la toma de la tarde el pienso (deberán pasar 8-12 horas entre la toma pienso-BARF y entre 4-6 horas entre la toma BARF-pienso).

 

 

Como has podido comprobar, la dieta BARF es una opción más para alimentar a tu mascota con una comida natural y saludable, siempre y cuando se realice de forma adecuada y bajo supervisión de un profesional de la nutrición.

 

Fuente : Stangest