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  • 20.10.13 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    Algunas razas son más propensas a empezar una pelea que otras, pero cualquier perro puede meterse en una. Los factores más importantes para determinar si nuestro perro va a acabar en una pelea son el temperamento, el adiestramiento y la sociabilización que ha recibido.  Un perro que no ha sido correctamente sociabilizado, mostrará un comportamiento dominante que provocará una reacción agresiva de los otros perros. No obstante, aunque nuestro perro esté correctamente adiestrado y sociabilizado y tenga un temperamento calmado y tranquilo, nunca debemos suponer que no se peleará.

    Algunas peleas empiezan de repente, pero en la mayoría de los casos hay un conjunto de señales que nos pueden ayudar a calmar la situación antes de que empiece. Debemos prestar atención a este tipo de señales, ya que son claros indicadores de una pelea inminente:

    ·         Una mirada fija hacia un objetivo concreto.

    ·         Postura o actitud dominante

    ·         Movimientos corporales rígidos

    ·         Lenguaje corporal: cola levantada o muy baja o labios tensos contra los dientes.

     

    En general, debemos recordar que lo mejor es reconocer los motivos por los que se producen peleas y saber reconocer los síntomas anteriores como indicadores para detener la situación antes de que desemboque en agresión física. Los principales motivos por los que se producen peleas son:

    ·         Por inseguridad.

    ·         Porqué un perro desafía el liderazgo de otro.

    ·         Porqué se disputan la posesión de un objeto.

     

    Si estamos en el exterior con nuestro perro y se nos acerca un perro agresivo, debemos intentar alejarlo con un “NO” calmado y asertivo. Si sigue en su camino, se puede usar algo para repelerlo, como por ejemplo un espray de citronella, que es inofensivo para el perro pero detendrá su avance.

     

    No obstante, a veces nada funciona y la situación acaba en una pelea entre los perros. En este caso necesitaremos detenerla cuanto antes, pero debemos actuar con mucho cuidado si no queremos acabar con heridas graves. Nunca hay que poner las manos cerca de la cabeza de un perro que esté en medio de una pelea, ya que lo tomará como otro ataque y se volverá contra nosotros. Lo más aconsejable, si hay dos personas, es que cada una coja a un perro y tire de él cogiéndolo por las patas traseras y desplazándonos en círculo hacia atrás, de modo que perderán el equilibrio y podremos arrastrarlos. Existe el riesgo que los perros se giren y ataquen a la persona que les está sujetando, por lo que hay que moverse siempre en círculo y pasar a sujetarles por el collar en el momento en que pierdan el foco en el otro perro.

    Desafortunadamente, en muchas peleas nos encontramos solos delante de dos perros. En ese caso no debemos intentar nunca sujetar a uno, ya que el otro seguirá atacando y probablemente nos metan a nosotros dentro la pelea. En ese caso podemos acabar con heridas de mordedura graves, sobre todo si los perros son de raza grande. Si nos encontramos solos delante de dos perros enzarzados en una pelea, debemos intentar aturdirles para que se detengan sin que tengamos que tocarles. Eso se puede conseguir de varias maneras. Lo más práctico es lanzarles un cubo de agua encima, o mojarles con una manguera. El agua fría les sorprenderá y les sacará del estado de agresión instantáneamente. Además, es una medida totalmente inofensiva que no les hará ningún daño. Debemos actuar manteniendo la calma y sin alterar aún más la situación.

     

    Finalmente, hay que recordar siempre que si no estamos seguros de poder detener la pelea, es mejor no intervenir. Nuestro perro puede acabar con heridas más o menos graves, pero nosotros podemos acabar con heridas muy graves de mordeduras que no justifican el riesgo de la intervención. 

  • 07.10.13 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    A los perros les encanta dormir en nuestra cama y a muchas personas eso no les molesta, lo abrazan, lo arropan, les encanta sentir su calor. El problema es bajarlo de la cama cuando el perro se niega rotundamente a hacerlo. Si se lo pides por favor no te para, si le gritas te gruñe o te ladra y si lo agarras para bajarlo te puede morder.

     

    No hay duda, el perro se ha convertido en el líder de la manada y no está dispuesto a entregar el liderazgo, para el perro la cama es el trono y no está dispuesto a compartirlo. Los miembros de la familia humana sin saberlo han sido los culpables de esta situación, al permitirle subirse a la cama y dormir allí no solo han compartido su trono con el perro sino que lo han nombrado REY.

     

    De más está decirles que amo profundamente a los perros y que siento un respeto absoluto por ellos y por eso mismo no los humanizo, ya que considero que al hacerlo podría hacerles daño. Cuando al perro se le permite dormir en nuestra cama, se coloca al mismo nivel que la familia humana y se violenta la estructura jerárquica de la manada si el perro es el líder de la manada se carga de responsabilidades para las cuales no está capacitado. Para el perro todos nosotros somos perros también, así que si no asumimos nuestro liderazgo él necesariamente lo hará.

     

    Ningún perro puede dirigir los destinos de una familia humana y cuando lo retan, hace valer su liderazgo de la única forma que puede: gruñendo y mordiendo. No critico a quienes suben al perro a su cama y duermen con él, pero considero responsable decirles que a mi entender esa es una de las causas del mal comportamiento canino.

     

    Para lograr que el perro se baje de la cama realice el siguiente ejercicio: Con el perro en el suelo, átele al collar su correa de paseo o una cuerda que mida unos 3 metros de largo aproximadamente, déjesela puesta y cuando el perro se suba a la cama, no le diga nada, solo tome el extremo de la correa o cuerda y gentilmente hálelo hasta hacerlo bajar de la cama. Lo más seguro es que se vuelva a subir de inmediato, bájelo nuevamente y esta vez sáquelo de la habitación, cierre la puerta y déjelo allí por un minuto aproximadamente. Posiblemente hará un escándalo en la puerta, tan pronto se calle así sea por 5 segundos le permite entrar nuevamente. Si se vuelve a subir a la cama, repita el ejercicio las veces que sean necesarias hasta que entienda que la única manera de permanecer a su lado es no subiéndose a su cama.

     

    Ahora bien, de nada sirve corregir este problema sino enseñamos al perro a dormir en su propia cama, para ello disponga de cualquiera de los siguientes implementos: una alfombrita, un paño, una cobija, o una cama de perro. Colóquesela en el piso en el lugar que usted quiere que el duerma y usando un premio muy apetecible para él, una galleta para perros, un pedacito de salchicha o un trocito de queso, haga que él lo siga y una vez esté sobre la alfombrita, paño, cobija o cama, le entrega el premio y lo felicita. Una vez que el perro asocie ir a su propia cama con el premio, lo hará automáticamente. Para lograr que el perro se quede largo tiempo allí y duerma allí toda la noche, debe valerse de un juguete interactivo de los que tienen comida en su interior y que él no la puede sacar tan fácilmente. El juguete interactivo que siempre recomiendo es de la marca Kong®, puede adquirirse en las tiendas de mascotas o a través de mi página web, para mayor información respecto a estos juguetes sírvase visitar www.kongcompany.com

     

    Practique este ejercicio varias veces al día, hágale sentir al perro que estar en su propia cama es lo máximo para él, es su zona de confort y en muy poco tiempo ambos disfrutarán de su propia cama. Si pones en práctica mis consejos y aplicas el proceso de jerarquización verás que en poco tiempo los problemas de comportamiento del perro disminuirán y la relación entre ambos mejorará considerablemente.

     

    Ama a los perros y respeta su naturaleza… por más que pretendas verlo como un humano nunca lo será. Aprende mucho de ellos, como lo hago yo todos los días, disfruta su compañía y de su infinita paciencia.

     

    Carlos Betancourt, 

  • 01.10.13 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    Es muy frecuente ver a perros paseando con sus dueños de la correa y que de repente el can se vuelva incontrolable en presencia de algunos estímulos (otros perros, personas, coches, bicicletas…).

    Los perros reactivos durante el paseo suelen descontrolarse cuando van con la correa y aparecen los estímulos que provocan esa alteración de la conducta.

    Las causas de este descontrol pueden ser varias:

    • Déficit de socialización durante las primeras etapas del perro.
    • Ansiedad.
    • Miedos y fobias.
    • Una educación incoherente o basada principalmente en el castigo.
    • Etc.

     En estos casos hay que entender que lo que quiere el perro es que lo que le supone una amenaza se aleje. Normalmente, los dueños de estos perros no entienden qué les pasa y empiezan a probar opciones que refuerzan el comportamiento o generan al perro más estrés o ansiedad: dar tirones de la correa, intentar tranquilizarlo, darle algún toque físico o simplemente asumir que el perro “es así” y no hacer nada.

     ¿Cómo trabajar con perros reactivos durante el paseo?

     1. Durante un tiempo hay que dejar de exponer al perro al estímulo que le provoca ese estrés, a la vez que se le ejercita física y mentalmente a través de ejercicios de obediencia. Para, de esta forma, llevar al perro a un nivel más cercano al equilibrio emocional.

     2. El siguiente paso es realizar un trabajo de desensibilización y contracondicionamiento: se introduce durante el paseo el estímulo desencadenante a una distancia suficiente para que el perro lo note pero lo tolere (sin llegar nunca a provocar la máxima reacción). La clave está en distraer al perro con algún objeto, comida, palabras agradables y/o practicar ejercicios de obediencia (por ej. el JUNTO), es decir, enfocar su atención en el guía que lleva la correa.

     3. Una vez que el estímulo haya pasado y que el perro haya conseguido lo que quería que era que se alejara, y que el can no haya descontrolado su conducta, hay que felicitarle efusivamente con juego y caricias.

     4. Es un trabajo a largo plazo que hay que practicar todos los días, con el objetivo de ir acortando la distancia progresivamente al estímulo para que al final pueda estar el perro cerca sin producirse la reacción.

     Lo ideal, si se tiene un perro con este problema, es ponerse en contacto con un especialista en modificación de conducta canina para poder realizar un buen diagnóstico, ya que cada caso es diferente y poder dar una solución específica.

     ¿Tienes un perro reactivo durante el paseo? Pues…¡a trabajar! El no hacer nada no es una opción si quieres mejorar la calidad de vida de tu perro y, por supuesto, la tuya.

    Ricardo Antón. Educador canino.

  • 01.10.13 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero
    Si eres de los que sale con el perro a hacer deporte tenemos algo revolucionario para vuestra relación. Y es que también existen algunas modalidades pensadas específicamente para ellos y para sus dueños.
     
    Existen varias modalidades oficialmente reconocidas. La más conocida es el agility. Se trata de un deporte que muestra el nivel de compenetración entre un guía humano y un perro bien adiestrado. Comunicándose solo por la voz y el lenguaje corporal, la persona debe guiar al perro para superar limpiamente una serie de obstáculos compitiendo contra el reloj y sin ayuda de correa ni incentivos. 

    Hay otras modalidades en las que el dueño y su mascota corren por igual, es el canicross. En este caso, tu perro iría unido a ti por medio de una línea de tiro y un arnés, él correría delante y tú irías detrás. Se practica sobre tierra pero también podéis practicarlo sobre nieve. 

    Por último, también podéis practicar el bikejoring. En este caso, los perros, generalmente una pareja, van unidos al manillar de una bicicleta de montaña. Se utilizan tiros y arneses especiales, adecuados para la seguridad del animal y del ciclista. 

    Sea como sea, recuerda que él, igual que tú, necesita practicar deporte a diario. Y no hay nada mejor que lo haga junto a ti.
  • 01.10.13 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero
    Utilizar comida para atraer al perro y conseguir que haga algo ¿es una forma de “soborno” o es una verdadera técnica de entrenamiento? En este artículo descubriremos cómo se utiliza y para qué ejercicios sirve la técnica llamada del luring o del señuelo.
     
     
    Los propietarios de mascota a menudo se enfrentan al reto de enseñar comportamientos nuevos a su perro o a su gato, a veces por necesidad y a veces por simple diversión. El problema es como hacerlo. Por ejemplo, ¿cómo podemos enseñar a nuestra mascota a sentarse, tumbarse, hacer un paso hacia atrás o subirse al coche? Solo se trata de conocer las técnicas disponibles, elegir la más adecuada y ponerse manos a la obra, con un plan de entrenamiento claro, mucha paciencia y muchos premios. 
     

    Una técnica muy conocida entre los propietarios es la técnica del señuelo o luring, donde un trocito de comida o un juguete se utilizan para atraer al animal y guiar su movimiento hasta conseguir el comportamiento deseado. La mayor parte de los propietarios ha utilizado el luring para enseñar al perro a sentarse, a tumbarse o a subirse al coche. En el caso del ejercicio del sentado, por ejemplo, el propietario suele presentar un trocito de comida delante del hocico del perro y levantar la mano encima de la cabeza del animal. El perro, para no perder el contacto con la comida, levanta la cabeza, baja la parte posterior del cuerpo y acaba sentándose. Cuando el perro se sienta o realiza el comportamiento que estamos buscando, se le premia con el mismo señuelo o con otro trocito de comida. 


    La ayuda del señuelo para guiar al animal se utiliza sólo en la primera fase de entrenamiento. Cuando ya se ha conseguido el comportamiento, es muy importante retirar las ayudas y repetir el movimiento de la mano sin señuelo. En el caso del sentado, el propietario empieza a mover la mano vacía encima de la cabeza del perro realizando el mismo movimiento que hacia antes. Si el perro responde sentándose, recibe una recompensa. Si el perro no se sienta, se vuelve a repetir el movimiento con señuelo y las ayudas se retiran de forma más gradual, alternando repeticiones del ejercicio con señuelo y sin señuelo. Algunos propietarios consideran el luring nada más que una manera de “sobornar” a la mascota y se quejan de que el perro solo repite el comportamiento aprendido en presencia del juguete o de la comida. Esto suele ocurrir porqué, en estos casos, el ejercicio no está finalizado, es decir, el perro todavía no ha aprendido a realizar el comportamiento en respuesta al solo movimiento de la mano. 


    Con esta técnica se puede conseguir que el animal adopte una postura especifica (como estar sentado, tumbado o de pie), se coloque en una posición determinada (como estar al lado de la pierna del propietario), o realice un movimiento especifico (como dar vueltas sobre si mismo, hacer un 8 entre las piernas, saltar un obstáculo o subirse al coche). Sin embargo, el luring no se presta para conseguir otros comportamientos como coger un objeto con la boca o encender y apagar una luz. En estos casos, hacen falta otras técnicas de entrenamiento. 


    En conclusión, la técnica del luring es relativamente fácil de utilizar y permite conseguir rápidamente resultados satisfactorios pero no se puede utilizar para cualquier comportamiento y es muy importante ir retirando las ayudas para finalizar el ejercicio.
     
     
     
     
     
     

     

  • 28.09.13 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    AGRESIVIDAD Y CASTRACIÓN.

    De modo clásico, siempre se ha recomendado la castración de los machos cuando estos presentaban conductas agresivas hacia otros perros e incluso hacia personas.
    Es cierto que la testosterona puede ser un factor más en el desencadenamiento de las conductas agresivas. Sin embargo, y a la vista de estudios como este, debemos analizar el problema a fondo para averiguar cual es la motivación de esas conductas agresivas.
    Según este artículo, si la motivación es el miedo, la castración podría agravar el problema.

    Aquí os dejamos un resumen del artículo publicado en el año 2005.

    DÉFICITS DE TESTOSTERONA FACILITAN UNA RESPUESTA DE MIEDO
    EXAGERADA.
    Jean A. King, Washington L. De Oliveira, Nihal Patel. Psychoneuroendocrinology (2005) 30,
    333–340.

    Son muchos los efectos descritos para la testosterona en los comportamientos sexuales y
    reproductores, así como la influencia en la exteriorización de las conductas agresivas, pero no hay
    mucha información respecto a su efecto sobre la interiorización del miedo.
    Para la realización de este estudio se utilizó una molécula presente en las heces de zorro
    (depredador), el TMT (2,5-dihidro-2,4,5- trimethylthiazolina), y se presentó a dos grupos de ratas,
    uno de machos enteros y el otro de machos castrados, siendo 10 el número de ratas por grupo.
    Para medir la respuesta al miedo, se utilizaron dos parámetros, uno comportamental (respuesta de
    inmovilidad (freezing) caracterizada por cese de cualquier movimiento excepto los respiratorios) y
    otro bioquímico ( secrección de analgésicos endógenos) en respuesta al miedo.
    Para medir la secreción de analgésicos endógenos, se sumergió la cola de los animales en agua a
    50ºC y se medía el tiempo que tardaban en sacar la cola del agua caliente. Se realizaba esta acción
    30 minutos antes de la exposición al TMT y 30 minutos después de la misma.
    Por otro lado, para certificar el efecto de la castración, se hicieron mediciones del nivel de
    testosterona en sangre. Se extrajo una muestra de sangre a ambos grupos antes de la castración y
    luego en los días 7 y 21 tras la castración.
    También se realizó una exposición a hembras en estro a las ratas de ambos grupos en los días 7, 14
    y 21 tras la castración, con el fin de valorar su interés sexual, medido según el número de montas
    del macho hacia la hembra. Se observó una disminución del interés sexual estadísticamente
    significativa a los 7 días de la castración. Los niveles plasmáticos de testosterona también
    presentaron un descenso estadísticamente significativo el día 7 post-castración, siendo crónicamente
    bajos a partir del día 14.
    La respuesta de immovilización, se valoró mediante la exposición al TMT los días 7, 14, 21 y 28 en
    ambos grupos.
    La medida el día 7 postcastración es muy elevada en ambos grupos (primera exposición al agente
    estresante), mientras que la observada el día 14, 21 y 28 es significativamente mayor en el grupo de
    ratas castradas que en el grupo entero. Cabe destacar, que en el grupo de ratas enteras, la respuesta
    de miedo a partir del día 14 postcastración es significativamente menor que la registrada en la
    primera exposición al agente estresante, mientras que en el grupo de animales castrados, la reacción
    de miedo es incluso mayor que la experimentada en la primera exposición al TMT.
    En cuanto a la secreción de analgésicos endógenos, se observaron diferencias significativas a partir
    del día 14 postcastración, aumentando considerablemente el tiempo de latencia para sacar la cola
    del agua caliente en el grupo de machos castrados.
    Los resultados demostraron un aumento de la respuesta de inmovilidad y de la secrección de
    analgésicos endógenos en respuesta a la exposición al TMT en el grupo de machos castrados.
    El estudio sugiere que la castración puede tener un papel significativo en el incremento de la
    respuesta innata o incondicionada de miedo, así como un fuerte incremento en la producción de
    analgésicos endógenos en la rata.
    Son necesarios más estudios para tener un conocimiento más global sobre el efecto de la castración
    en machos, ya que son muy numerosos los estudios que relacionan la testosterona con el
    comportamiento agresivo.

                                                                                                                           Traducción y resumen.

     

                                                                                                                            Ignacio García Serrano.

  • 28.09.13 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero
    Muchas veces comentamos u oímos, “mi perro se porta mal”, o “mi perro es muy desobediente, pero, ¿qué es portarse mal?, ¿qué es ser desobediente?, y aun más allá, ¿por qué mi perro se porta mal?

    Al pensar en los malos comportamientos se me viene a la mente la idea de “mala hierba”, y es que la mala hierba es aquella que simplemente crece en un lugar inadecuado, es decir, nuestro cultivo, pero que encontrada en el campo deja de ser una mala hierba y pasa a ser una hierba más.
     
    Con los comportamientos de nuestros perros sucede igual, es decir, los “malos comportamientos” son aquellos que aparecen en momentos o hacia objetos inadecuados y que nosotros catalogamos como “malos o inadecuados”, aunque ciertamente, en ocasiones lo son.
     
    Para poner un ejemplo de esto, contaré una anécdota que viví mientras hacía unas encuestas de satisfacción y comportamiento en perros adoptados. Se trataba de una perra de tamaño grande que según me comentaban había mordido a un par de personas. Al preguntarles si su perro se portaba mal, la respuesta fue, “para nada, estamos encantados, es una perra magnifica”. El porqué de esta respuesta que me chocó tanto es que ellos querían un perro que “guardase”.
    A la vista de esta respuesta queda claro que el mal comportamiento depende en gran medida de quien lo mire y de lo que esperemos de nuestro perro, de hecho algunos no dejan de ser necesidades fisiológicas.
     
    Este sería el ejemplo del cachorro que se orina o defeca en casa, que muerde objetos y muebles o el perro que busca un lugar caliente y confortable para dormir.
     
    Nuestro cachorro nunca entenderá que le regañemos por orinar o defecar en casa, al igual que un bebé o un niño pequeño no entendería que le regañásemos por ensuciar su pañal, solo entendería que hacerlo en nuestra presencia es peligroso. ¿Quién entenderia que le regañasen por hacer algo que su fisiología le pide?
    Sucede lo mismo cuando mordisquean cosas. Es una necesidad de comportamiento. Lo que debemos hacer en estos casos es facilitarle cosas que pueda morder y no nos molesten. Por otro lado, no dejemos que se equivoquen evitando dejar a su alcance algo que no deban morder. ¿Culparíamos a un niño de dos años por romper o incluso hacerse daño con algo que nosotros hemos dejado a su alcance?
    Por último, y en cuanto a los ejemplos expuestos, debemos procurar a nuestro perro un lugar cómodo y cálido para descansar, de lo contrario ellos lo buscarán por su cuenta.
     
    Sin duda a todos nos ha sucedido que un perrito se sube a nuestra pierna y decimos “que mono.. hola guapo, ¿como estás?”, sin embargo lo consideramos un mal comportamiento cuando el nuestro se sube a alguien.
     
    Sin duda alguna los perros son capaces de darnos muchísimos comportamientos, y dentro de ellos debemos tener claro cuales nos gustan o deseamos y cuales no.
    Está claro que todos los comportamientos que los perros realizan de forma cotidiana los hacen porque han sido reforzados, pero, ¿de que modo se refuerzan los comportamientos?.
     
    Los refuerzos para cada perro pueden ser diferentes. La comida o la obtención de algo divertido (juego) son los más poderosos, pero no debemos olvidar que el hecho de prestar atención, aunque sea para regañar es un gran reforzador, máxime cuando por ejemplo perseguimos a nuestro perro por haber cogido algo que no debe.
    Pensemos en los momentos en que prestamos atención a nuestro perro. Principalmente son dos:
    Los primeros son aquellos en los que nos apetece, es decir, cuando queremos tenerle pegado, acariciarle o jugar con él (normalmente a excitarle, aunque ese será el objeto de otro artículo).
    Los segundos son aquellos momentos en los que él llama nuestra atención con su comportamiento. Él sabe que llamará nuestra atención comportándose de ese modo (ladrando, cogiendo algo con la boca, mordiendo la mesa o el sofá, etc.) y actuará así cuando desee que se le haga caso. Actúa como un niño que se siente ignorado, por ejemplo, cuando varios adultos están hablando en una reunión de amigos y “zas” travesura al canto para que se le haga caso, aunque sabe que se le regañará.
     
    De este modo, los “malos comportamientos” salen reforzados y se perpetúan en el tiempo.
     
    Entonces, ¿como evitar los comportamientos indeseados? La respuesta es ignorándolos desde el primer momento en que los realiza, ya que si con anterioridad los hemos premiado tendremos que “padecer” lacurva de extinción, según la cual cuando pasamos a ignorar un comportamiento que antes premiábamos este aumentará su intensidad antes de desaparecer.
    Podemos observar en nosotros mismos la curva de extinción en muchas situaciones. Pondré un ejemplo:
    Vamos a una máquina de refrescos, introducimos nuestra moneda y pulsamos el botón, pero... no cae ningún refresco (siempre cae después de realizar las dos acciones anteriores). ¿Qué hacemos? Comenzamos a pulsar con insistencia y más fuerza el botón (quizás antes no le dimos bien), si no cae lo dejaremos pulsado con fuerza un buen rato. Si sigue sin funcionar le daremos unos golpecitos a la máquina que con el tiempo se habrán convertido en puñetazos o patadas, y si no nos ve nadie, quizás incluso la zarandeemos. Una vez nos convenzamos de que de ningún modo caerá el refresco nos iremos dejándolo por imposible. Si por un casual tras unos golpes el refresco, la próxima vez que usemos esa máquina directamente meteremos la moneda, pulsaremos el botón y le daremos unos golpes, ya que hemos aprendido que así cae el refresco en esa máquina.
    Lo mismo sucede en nuestros perros. Si están acostumbrados a obtener nuestra atención saltando sobre nosotros, lo harán con mayor insistencia si comenzamos a ignorar esta conducta hasta que caigan en la cuenta de que esa estrategia ya no sirve. Tengamos en cuenta que si reforzamos la conducta (hacemos caso) cuando esta ha aumentado de intensidad habremos enseñado a nuestro perro a hacer aquello que nos desagrada con mayor intensidad.
     
    En otras ocasiones, los perros son “desobedientes”. Esto sucede muchas veces en el parque, cuando queremos irnos a casa, o cuando el perro se va hacia algo divertido o llamativo haciendo caso omiso de nuestras llamadas. Por lo general llamamos a nuestro perro con el tono de voz serio y enfadado en el mejor de los casos, ya que en muchas ocasiones cuando llega después de un sin fin de señales de calma (mirar a otro lado, sentarse, venir dando un rodeo enorme y parándose cada poco ya que se ha dado cuenta de que estamos enfadados y trata de tranquilizarnos) le cae una regañina o un “cachete”. En otras ocasiones solo le llamamos cuando nos vamos a casa y significa “fin de la diversión”. En cualquier caso no le sucede nada bueno cuando viene a nuestra llamada.
    Siempre que llamemos a nuestro perro debe sucederle algo agradable cuando llega; tarde lo que tarde. Mientras estemos en el parque, llamémosle varias veces para volver a dejarle ir a jugar con sus amigos.
     
    En resumen, debemos procurar a nuestros perros sus necesidades básicas para que ellos no deban buscarlas a su modo. Hagamos más caso a nuestros perros cuando se muestran tranquilos o hacen cosas que nos gustan, y tratemos de ignorar u ofrecer una actividad alternativa que podamos premiar cuando hacen algo que no nos gusta.
    De este modo moldearemos a nuestro gusto los comportamientos de nuestro mejor amigo y nuestra convivencia será mucho más enriquecedora y feliz para ambos.
     
     
     
    Ignacio García y Virginia Gallego.
    Vet Trainer Canarias.
  • 26.09.13 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    Es posible combinar perros en un grupo exitoso, con empeño, cuidados, y habilidades de manejo. Debes castrar a todos los perros, a menos que seas un experimentado manejador y criador.

    Dos machos intactos son los más proclives a las peleas, especialmente cuando una perra intacta se encuentra en la zona. No confíes en el sistema de barreras (o mallas) para prevenir las cruzas indeseadas. Las perras en celo son tan entusiastas y determinadas para llegar a los machos, como los machos para llegar a las perras.

    Las camadas accidentales son un atragedia que ya está fuera de control. No colabores con el problema: esteriliza todos los miembros caninos del grupo. Las kennels (transportadoras, jaulas), son fundamentales para una casa con varios perros.

    Brinda una kennel de tamaño apropiado para cada perro en la casa. Utilízala para dormir, alimentar, y para confinar cuando no estás en casa. Los perros, cuando tienen un lugar que consideran propio, son menos propensos a pelear o a marcar. Los kennels también protegen a los perros de peligros que podrían encontrar cuando no puedes cuidarlos. Estos incluyen cables eléctricos, venenos, y otros perros. Un dueño considerado brinda a sus perros comodidad en todo momento. Piensa en una kennel como una forma de “abrazar a tu perro” mientras no estás en casa.

    Estableciendo la jerarquía

    Permite que los perros establezcan ellos mismos la jerarquía en el grupo, y respeta esa decisión. No cometas el error de tratar de definirla por ellos. El nuevo perro podría convertirse en el perro alfa. Es posible que pienses que no es justo, pero recuerda, los perros son caninos, no humanos. Permíteles realizar decisiones caninas adecuadsas, y no interpongas tu juicio humano.

    Una vez que el perro alfa haya sido establecido, debes apoyar la decisión canina alimentando primero al perro alfa, saludándolo primero, y permitiéndole que haga demostraciones de disciplina hacia el otro perro para mantener el orden del grupo. Esto no incluye pelear, sin embargo. Los perros pelean por una variedad de motivos, pero la confusión sobre la identidad en el grupo se encuentra por lo general en la raíz del problema. La falta de un liderazgo claro por parte de los dueños es por lo general, la causa de estas peleas.

    Peleas

    El manejo de una pelea de perros puede ser un trabajo difícil, hasta para el más experimentado. Aprende a interpretar el lenguaje corporal canino, y asegúrate que es una pelea verdadera, y no una demostración de disciplina o juego. Si no estás seguro si es de verdad, mantén la calma y el silencio. Cualquier ruido que hagas será interpretado como que estás alentando la pelea.

    Sin importar el método elegido para terminar una pelea, regaña a ambos perros por pelear. No intentes decidir quién comenzó. ¡Eso no importa! Regaña a ambos perros firmemente y enfáticamente. Expresa tu descontento extremo. Despues de todo, es tu jauría, y la regla es (o debería ser) “”en mi jauría no hay peleas!”. Ambos quebrantaron esa regla. Si los has entrenado en obediencia, hazlos echar y permanecer en el lugar, y si no están entrenados, amárralos con sus correas, para que ambos perros sigan en la misma habitación hasta que los ánimos se enfríen. No caigas en la tentación de separar los perros a habitaciones distintas.

    El mensaje que debes enviar es que tú requieres que ambos perros convivan en paz y armonía. Tan pronto como lo hagas, revisa a cada perro por heridas. Las heridas punzantes como las mordidas no siempre sangran en forma visible y pueden ser difíciles de detectar. Aunque no hayas encontrado heridas, revisa cada perro durante varios días por puntos blandos, ya que pueden indicar la formación de absesos. Por supuesto, debes obtener atención veterinaria tan pronto como sea posible.

    El adiestramiento en obediencia

    El entrenamiento en obediencia hacie que el manejar un hogar con muchos perros sea más fácil y pacífico. Tú debes ser el súper alfa en tu casa, sin importar quién es el alfa entre los perros. Después de todo, eres tú quien paga la comida, ¿o no? A menos que un perro sea tan viejo o discapacitado que su condición física no lo permita, entrena en obediencia a todos los perros.

    Un buen adiestramiento establece control con la voz, técnicas efectivas de corrección, y respeto entre el perro y el dueño. La confianza y la habilidad de manejo logradas mediante el adiestramiento de obediencia te permitirán manejar el grupo de perros con facilidad. Tómate el tiempo para analizar tu razonamiento antes de decidir agregar un nuevo perro a tu hogar. Piénsalo dos veces si estás teniendo problemas de comportamiento con tu perro o perros y piensas que el traer un nuevo perro los solucionará.

    Perros aislados

    Adicionalmente, dos perros confinados al jardín, sin acceso o contacto con los miembros de la casa, simplemente formarán su propia jauría. Agresión dirigida hacia extraños, otros perros, y hasta contra miembros de la familia pueden ser la resultante. Permite a todos los perros igual acceso a la casa, a los privilegios, y a los miembros de la familia, para evitar problemas serios.

    Higiene y limpieza

    Serán necesarias medidas de higiene más estrictas en una casa con varios perros. Asígnale un plato a cada perro, pero mantenlo siempre limpio y no permitas que los perros compartan o intercambien platos. El alimentarlos en sus transportadoras te permitirá monitorear la dieta y apetito de cada perra.

    Esto puede ser una buena señal de problemas de salud y te permite manejar el pla dieta de cada perro para una salud óptima. Mantén el jardín inmaculadamente limpio de basura y desperdicios, tanto por el bien de la salud canina como por la humana. Lava las trasnportadoras periódica y meticulosamente. Regularmente inspecciona a cada perro por signos de enfermedad o de lesiones. El masaje y el peinado son una manera excelente de lograr esto, y también para aumentar el lazo entre perro y dueño.

    Una casa con muchos perros es tanto desafiante como recompensante. Es sin dudas posible de lograr. Esta información ha sido escrita con la asistencia, cooperación, y consejo de mis catorce perros y muchos de mis perros anteriores, quienes viven o han vivido en la casa. Es cierto que viven con adiestradores, y que somos la excepción, y no la regla. Sin embargo es posible, con algo de ayuda, determinación, y amor.

    Fuente: Mascotas México

  • 24.09.13 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    La primera reacción de la gente al ver esta escena es: 

    “¡Ahhh!¡Qué lindo!¡Cómo quiere a su amiguito!”.

    No es así.

    En verdad estamos ante una foto de dos perros en donde se observa un ejemplo de SUMISIÓN ACTIVA.

    ¿Qué es SUMISIÓN ACTIVA?, es una forma de sumisión y es cuando un perro quiere contactar con otro superior. Mediante una postura corporal baja (observa la cabeza gacha en las fotos 2 y 3) y haciendo intentos de lamer hacia la boca del superior (observa las fotos 2 y 4), estas posturas muestran que no tiene intención de discutir de ninguna manera la posición superior del otro. A menudo se observan en estos momentos empujoncitos dirigidos al hocico del superior que se encuentra por encima del sumiso. Estos gestos los puedes observar cuando tu perro te saluda al llegar a casa, si empuja con golpecitos cortitos su hocico contra tus manos, brazos o tus piernas.

    Fuente: Perrolisto

  • 20.09.13 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    El peligro de las fugas

    Las fugas de los perros son peligrosas, puede haber accidentes y atropellos, así que hay que procurar por todos los medios que el perro no escape. En el jardín hay que colocar vallas altas para evitar que pueda saltar y llevarle sujeto con la correa por la calle.

    Las causas de que un perro escape de casa pueden ser diversas: aburrimiento, necesidad de más actividad física, miedo a determinados ruidos o ansiedad por separación. Es decir, el perro no soporta la ausencia de sus dueños y sale en su búsqueda. Es cuestión de averiguar por qué lo hace para frenar la situación.

    Consejos

    • Averiguar la causa de sus escapadas. Puede ser por necesidad de más compañía o ejercicio físico, así como por miedo a determinados ruidos.

    • Poner medios para evitar las peligrosas fugas descontroladas. Nada de puertas abiertas o pasear sin correa.

    • No reñir al perro cuando regresa de una de sus escapadas, sino felicitarle y acariciarle.

    • No perseguirle cuando escapa, porque correrá aún más rápido.

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