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  • 13.05.14 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero
    INTRODUCCION AL REFUERZO POSITIVO

    Durante los últimos tiempos habréis escuchado muchas veces el concepto de refuerzo positivo dentro de la educación canina. Aquí intentaremos explicar de una manera sencilla que significa, tipos de refuerzos positivos y cómo podemos aplicarlo. Vamos allá.

    ambio, cuando una conducta no obtiene ningún refuerzo, tiende a extinguirse. Pero, ¿sabemos que es un refuerzo? Podríamos definirlo como cualquier estímulo que junto a una acción o comportamiento, hace que haya más probabilidades de repetirse. Y es positivo, porque el estímulo que le damos a nuestro perro siempre es agradable.

     

    De refuerzos positivos hay unos cuantos, empezando por la comida. Es de sobras conocido el “amor” que sienten nuestros peludos en cuanto les muestras comida. Pero no solo de comida vive el perro… (¿o sí?…) Como hemos dicho anteriormente, el refuerzo es positivo porque le daremos al perro algo que le gusta. Y esto puede ser: alabanzas, caricias, juguetes, un momento de juego, paseos,…. Antes, os voy a proponer una cosa…coger un papel en blanco y un boli…y ahora… escribir 10 cosas que les guste a vuestro perro (y no vale comida, juguetes ni mimos). ¿Qué? ¿No es tan sencillo, verdad? Ahora todo el mundo a conocer a su perro!! Además de conocerle mejor, enriquecerá vuestro vínculo, ¿o acaso creéis que ellos no se esfuerzan en hacerlo?

     Para poder motivar a nuestro perro, es interesante que el refuerzo sea de calidad. Esto es sencillo de explicar: imaginar por un momento que alguien os pide que hagáis algo y a cambio os da un vale descuento de alguna cadena de hamburguesas. Bueno, vale, está bien. Pero.. ¿Y si os dan 50€ por lo mismo? Creo conocer vuestra respuesta… Si utilizáis comida, preparar cosas ricas como trocitos de queso, fuet, frankfurts, pavo…. Lo mejor es darle trocitos pequeños tamaño guisante por ejemplo, aunque dependerá del tamaño del perro. No será lo mismo en un Jack Russell que un Mastín.

     

    Necesitaremos darle el refuerzo en el momento preciso, que es justo después de que haga la acción o comportamiento que queremos. Ni antes, ni demasiado tiempo después, ya que si así lo hacemos, el perro será recompensado “por otra cosa” que nada tiene que ver con lo que estamos intentando enseñar. A mí me gusta compararlo como tomar una fotografía. Has de buscar el momento preciso para disparar. Solo así obtendrás el resultado que buscas.


    Desde estas líneas, os recomendamos que baséis la educación de vuestro perro en una educación amable, respetuosa y exenta de castigos. Con ello, me gustaría aclarar lo siguiente: suele haber bastante confusión con el término “positivo”. Es fácil confundirse y pensar que el uso del refuerzo positivo implica una educación también en positivo, y esto no es así. La educación en positivo es una filosofía de educación basada en el conocimiento del animal, en el respeto y la empatía entre otras cosas. Y uno de sus recursos , es el refuerzo positivo. Pero no todos los que usan refuerzos positivos son educadores en positivo. Y esto es importante tenerlo en cuenta.

  • 08.05.14 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    La agresividad hacia las personas que conviven con el perro suele obedecer a dos motivos fundamentales: la competitividad y el miedo.

    Ambos casos deben ser conocidos y tenidos en cuenta para evitar riesgos.

    En el primero de los casos, más conocido habitualmente por el término agresividad por dominancia, uno, varios o todos los miembros de la familia se convierten en las víctimas de los ataques del animal cuando se producen situaciones de competitividad con él.

    Las situaciones más frecuentes que desencadenan la agresividad son:

    • - Obligar a hacer algo que no quiere al perro, por ejemplo, bajarlo del sofá, sacarlo del dormitorio, bañarlo, etc.
    • - Tratar de quitarle alguna cosa que tiene en su poder, por ejemplo, objetos del propietario, comida, etc.
    • - Molestar o perturbar al animal mientras duerme, descansa o simplemente cuando él no ha pedido tales “atenciones”.

    En cuanto al tratamiento, la opinión muy extendida de que para conseguir corregir el problema es necesario “imponerse” y “someter” al perro usando la violencia y la fuerza física es completamente errónea. Lo más normal si usamos este sistema es que el perro compita todavía más con nosotros y acabemos con una mordedura.

    Estamos ante un problema muy serio que requerirá un estudio detallado y el trabajo con un experto en comportamiento canino.

    El otro motivo principal por el que los perros se muestran agresivos con los miembros de la familia es el miedo. La agresividad por miedo es menos frecuente que la que aparece por la competitividad con el dueño pero puede llegar a confundirse con ella.

    Como en el caso anterior, el objetivo de la agresividad puede ser sólo una persona de la familia o bien varias de ellas. Normalmente no suele afectar a todas y lo más frecuente es que la persona o personas agredidas sean del sexo masculino.

    Las situaciones que desencadenan la agresión suelen englobarse en dos generales:

    • - En respuesta al castigo, normalmente físico, desproporcionado.
    • - Al tratar de acariciar o tener contacto de alguna forma con el perro.

    La característica que nos va a permitir diferenciar este problema del anterior, es que en la agresividad por miedo el perro adopta la postura típica de miedo, con la cola entre las patas, cuerpo agazapado, orejas hacia atrás, orinándose, etc.

    Por último, la agresividad por miedo también puede ser una consecuencia del uso del castigo como manera de tratar de corregir un problema de agresividad competitiva o por dominancia.

    Autor: Carlos Rodríguez

  • 30.04.14 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    Si ya perdiste la paciencia porque tu perro no puede estar quieto ni un segundo, es mejor que sigas tres consejos que te ayudarán a enseñarle a estar tranquilo.

    Lima. Cuando tenemos un perro en casa, debemos tener carácter, paciencia y mucho humor para lograr enseñarles a ser obedientes. Sin embargo, mientras que van creciendo van descubriendo nuevas cosas y se vuelven más quietos que nunca. Nosotros por nuestro lado ya no sabemos qué hacer para lograr calmarlos y que nos haga caso.

    Para los que se sienten identificados con situaciones como esta, la Revista Zoom nos menciona algunos consejos que debemos seguir para lograr que nuestra mascota esté quieta:

    Acondicionamiento: Debes tener en claro que los perros aprenden por acondicionamiento y no por comprensión. Con una mano coge la comida y álzala hasta que el no obedezca que debe sentarse o echarse. Solo cuando lo haga le sirves su ración.

    Cuerda: Con la ayuda de una cuerda puedes lograr que tu mascota se quede quieto en la posición que le indiques. Esto debes hacerlo acompañado de palabras claves que tú y él entiendan.

    Sin violencia: Verás que tu mascota obtendrá resultados positivos si le enseñas jugando, en caso que utilices la presión los resultados no serán los que esperas.

    Sigue estos consejos y logra que tu se mantenga quieta.

  • 30.04.14 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    Significado de la Cola:

     

    Cola horizontal, señalando en dirección contraria al perro, pero no rígido: "Algo interesante puede estar pasando".


    Rabo estirado horizontalmente, señalando en dirección contraria al perro: "Vamos a ver quién manda aquí".


    Cola hacia arriba y ligeramente curvado sobre la espalda: "Soy el líder aquí y todo el mundo lo sabe".


    Cola por debajo de la horizontal pero a cierta distancia de las patas, con un ligero movimiento: "Todo está bien", "Estoy relajado".


    Cola hacia abajo, cerca de las patas traseras, puede estar moviéndolo levemente, piernas estiradas y cuerpo a la altura normal: "No me siento bien" "Me siento un poco deprimido".

     

    Cola entre las piernas: "Estoy asustado","¡No me hagas daño!”.


    Pelo erizado por debajo de la cola: "Te desafío".


    Cola erizada sólo en la punta: "Estoy un poco estresado".


    Leve movimiento de la cola: "Te gusto, ¿no?", "Estoy aquí".


    Movimientos amplios de la cola que no comprometen la cadera: "Me gustas, seamos amigos".


    Amplio movimiento de la cola, que hace que se muevan las caderas y las patas traseras se encuentren algo dobladas: "Tú eres el líder de mi manada y te seguiré a todos sitios".


    Movimiento lento de la cola, que se encuentra en una posición baja: "No entiendo muy bien qué está pasando".

     

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  • 19.04.14 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    Nunca es demasiado temprano o demasiado tarde para que le enseñes algunos trucos a tu perro. Aquí te mostramos 5 trucos muy fáciles de enseñar y  que te ayudarán a fortalecer tu relación con tu perro.

     

    Lo primero que necesitas saber es que tu perro aprende a través de comandos, estos comunican al perro qué hacer y se transmiten al perro a través de una señal física acompañada del comando verbal o viceversa.

     

    Puede que tu perro entienda uno de ellos o ambos por igual; aunque no todos los comandos llevan una señal, es conveniente enseñar al perro la señal física y después de que reaccione de la forma deseada unas cinco o seis veces, añadirle el comando verbal.

     

    Importante:

     

    La señal física tiene que ser clara y siempre ser la misma. Si bajas la mano cuando quieres que tu perro se acueste, no la subas la próxima vez que quieras que lo haga.

     

    El comando verbal debe ser simple, una palabra o dos como mucho: “Sit” o siéntate, al suelo, arriba, toca. No repitas el comando verbal. Si le dices al perro “Sit” (Siéntate) y no se sienta, no lo repitas bajo ninguna circunstancia. Es decir, no digas la palabra “Sit “dos veces seguidas, si lo haces tu  perro aprenderá de esta forma y se sentará después de que lo digas dos o tres veces, o peor aún, te ignorará por completo. Cuenta hasta 10 antes de hacerlo de nuevo.

     

     

    ''Sit'' (Siéntate)

    Es el primer truco que tu perro necesita aprender, es muy importante que aprenda este truco pues así aprenderá a estar quieto y atento mientras le enseñas otros trucos, además ''sit'' es el truco más sencillo tanto para el que adiestra como el que es adiestrado y muchos trucos vienen a partir de ese truco. Sigue estos pasos:

    1) Necesitas un premio, toma una galleta o golosina y mantenla en la mano, siéntate en el suelo junto a tu perro para que pueda mirarte a los ojos.

    2) Pon el premio cerca de su nariz y sube la mano. El perro intentará seguirlo con la mirada y su trasero caerá al piso, en el momento que se siente, dile ¡Bien! e inmediatamente dale su premio.

    3) Cada vez que se siente elógialo con un lenguaje corporal y con un tono de voz agradable para que tu perro comprenda que te ha hecho feliz.

    4)  Después de varios intentos subiendo la mano, añade “Sit” y después hazlo sin el premio en la mano.

    5) Repite todos los pasos anteriores 2 a 5 veces al día máximo pues sino el perro perderá interés.

     

    Dar la pata

    1) Necesitas un premio, toma una galleta o golosina y mantenla en la mano, siéntate en el suelo junto a tu perro para que pueda mirarte a los ojos.

    2) Muéstrale el premio,  trata de que lo obtenga con la pata, Si utiliza la boca para obtener el premio, ignóralo, y espera a que se siente. Con un poco de tiempo y algo de paciencia el perro tratará de conseguirlo con su pata,  en ese momento deberás elogiarlo positivamente con un " bien" y Luego retirar el pulgar para que pueda comerse el premio.

    3) Cada vez que te de la pata elógialo con un lenguaje corporal y un tono de voz agradable para que este pueda entender que te ha hecho feliz.

    4) Si te da la pata – ¡Felicitaciones! Elógialo con un “Muy Bien” y dale el premio. Si no logras que te dé la pata, solo debes repetir los pasos anteriores para reforzar el comportamiento y probar luego con la mano abierta otra vez.

    5) Este truco es muy bueno para llamar la atención de tu perro cuando esté distraído o bien sea cuando quieras que deje de husmear a la gente por ejemplo en un ascensor.

     

    Acostado

    1) Igual que las anteriores necesitarás un premio.

    2) Pídele a tu perro que se siente. Con la correa y el collar puestos sujeta las patas de atrás como si quisieras sentarle y a la vez tira directamente del collar hacia abajo para que no tenga más remedio que acostarse.

    3) Acaríciale mientras lo acuestas pues para él es algo humillante tener que estar acostado y querrá levantarse de inmediato, más si le acaricias se relajará y se mantendrá quieto.

    4) Cuando lo hayas conseguido, aléjate algunos pasos de él, repitiéndole la orden suavemente, para terminar pasando por detrás, situarte a su derecha, y tras una leve espera ponerte a jugar con él. Recompénsalo es un momento feliz para ti y para tu perro.

    5) Cada vez que quieras que tu perro se acueste recuerda decirle "Acúestate"al mismo tiempo que bajas la mano. No la subas. Elógialo cada vez que lo haga.

     

    Muerto

    1) Una vez que haya aprendido el truco “acostado” el paso siguiente será enseñarle a hacerlo de lado.

    2) Pídele a tu perro que se acueste, bajo la voz de ‘Muerto’, empújalo suavemente hasta colocarlo en la posición en la que tu perro estará en el suelo tumbado de lado. Logra que se mantenga así presionándole con la mano para que pueda aprender el truco.

    3) Practícalo varias veces y en unas cuantas sesiones, para que asocie la orden con esa posición.

    4) Elógialo cada vez que se haga el muerto y prémialo con una galleta o golosina.

    5) Es importante recordar que siempre hay que elogiar y premiar a nuestra mascota cuando ejecute correctamente una orden

     

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  • 19.03.14 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    ¿Naturaleza o aprendizaje? A la hora de determinar el comportamiento del perro y, sobre todo sus tendencias agresivas, es eterno el dilema sobre qué es más influyente: la genética o la educación.

    Que la genética individual es importante para establecer las tendencias de un animal no se puede negar: la genética crea una predisposición del individuo a mostrar algunos comportamientos. Es suficiente con fijarse en la tendencia a coger con la boca y traer objetos en los cobradores, a mostrar ladrido de alerta en los guardianes, a tirar del trineo en perros seleccionados para esta tarea, a trabajos de pastoreo en los pastores, etc. Sobre esta base genética propia de cada uno, actúan luego la educación y las experiencias del individuo que pueden potenciar o reducir sus tendencias iniciales.

    Cuando se intenta analizar el rol de la genética y del aprendizaje en el tema de la conducta agresiva, la tarea se complica. La agresividad forma parte del repertorio de comportamientos normales de un perro y puede ser utilizada para defenderse de posibles daños físicos o para proteger un recurso, como la comida o el territorio. En función de su finalidad se identifican hasta 20 tipos diferentes de agresividad que se pueden manifestar de forma independiente la una de la otra. Ejemplos son la agresividad por dolor, por miedo, depredadora, instrumental… A pesar de ser una conducta normal del perro que tiene una finalidad específica, hay casos donde la agresividad se puede definir como anormal o patológica y es el caso de las respuestas exageradas, mostradas fuera del contexto apropiado o caracterizadas por secuencias atípicas (p.ej. ausencia de las amenazas antes de la agresión). En algunos casos esta conducta agresiva depende de una verdadera patología orgánica, como el hipotiroidismo, una intoxicación, una lesión cerebral, etc.

    La expresión de la agresividad de un perro depende, además de su base genética, del ambiente en el que se encuentra (es decir de la presencia de provocaciones), de su condición fisiológica (como la presencia de hormonas sexuales), de la posible presencia de procesos patológicos, de la experiencia que haya recibido (prenatal, durante los primeros meses y a lo largo de toda la vida) y de la relación entre propietario y perro.

    Varios estudios demuestran que hay una relación estrecha entre tipo de propietario y comportamiento del perro. En un estudio sobre la agresividad del perro hacia congéneres, resultó que el perfil del propietario que posee un perro que agrede a otros perros difiere de forma marcada del perfil del propietario que posee un perro “víctima”. El propietario de un perro agresor no suele tener una relación emocional fuerte con el perro, a menudo está interesado en el entrenamiento deportivo que incluye disciplinas de guardia y defensa y suele utilizar la fuerza física para conseguir que el perro obedezca. De hecho muchos perros intensifican su conducta agresiva tras recibir golpes y estirones de correa. La conducta agresiva se puede intensificar también debido a un proceso de refuerzo, es decir debido a un verdadero “entrenamiento” para ser agresivos: los mismos perros de pelea alcanzan su máximo potencial después de un largo entrenamiento (claramente ilegal) que empieza cuando son todavía cachorros. Pero sin tener en cuenta el caso extremo de los perros de pelea, muchas conductas agresivas reciben refuerzos involuntarios e incentivos por parte de propietarios que desconocen el efecto que sus acciones tendrán sobre la conducta del perro.

    Hasta ahora se ha remarcado como la agresividad del perro puede aumentar por efecto del aprendizaje, pero la posibilidad de modificar el comportamiento agresivo a través de la experiencia es el principio de base que se utiliza para poder reeducar a un perro que muestra una conducta agresiva inaceptable. A ejercicios específicos de modificación de conducta, se acompaña una buena socialización que representa una herramienta preventiva muy efectiva para reducir la probabilidad de que el perro, una vez adulto, muestre miedo o agresividad hacia las personas y otros estímulos que forman parte de su entorno habitual.

    La genética define las tendencias de base de un individuo pero a partir de aquí la experiencia y la educación construyen la conducta del perro. Así que para controlar la agresividad del perro es fundamental trabajar sobre el sentido de responsabilidad de los propietarios y sobre sus conocimientos en cuanto a educación de los perros y prevención de conductas problemáticas.

     

     Para saber más:

    Roll, A, Unshelm, J., 1997. Aggressive conflicts amongst dogs and factors affecting them. Applied Animal Behaviour Science 52, 229-242.

  • 19.03.14 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    Tipos de agresividad en un perro

     

    Agresión abusiva: tal cual sucede con nosotros como humanos, y un tema que se ha tocado mucho en las escuelas, es el bullying, así sucede con los perros. Un perro que sufre este tipo de agresión, es por qué se siente inseguro ante otros perros más débiles, ya sea psicológicamente o físicamente. 

     

    Agresión por miedo: este tipo de agresión, en mi consideración, puede ser una de los más comunes. Cuando el perro se encuentra ante una situación donde se siente asustado, y no puede escapar de dicha situación, su reacción más probable, es recurrir a la agresividad. También puede ocurrir este tipo de agresión cuando se castiga físicamente al perro. 

     

    Agresión por posesión de recursos: dicho por los expertos, este tipo de agresión es el más común, pues el perro tiene una tendencia posesiva, y territorial, la cual, por misma naturaleza, un perro defenderá lo suyo aunque recurra a la agresividad, sin importar su contrincante. También ocurre cuando los machos pelean por una hembra en celo. 

     

    Agresión territorial: este tipo de agresividad es cuando el perro trata de ahuyentar a algún intruso de su territorio. 

     

    Agresión maternal: es muy común en todos los mamíferos, puro instinto, y como su nombre lo dice, una perra mamá recurre a la agresividad para así defender a sus crías. 

     

    Agresión originada en el juego: bien dice el dicho, juego de manos, es de villanos. Un juego brusco con tu perro, o un perro jugando brusco con otro, puede causarle estrés a tu perro y orillarlo a reaccionar de forma agresiva hacia su contrincante. 

     

    Agresión desplazada o redirigida: aquí, tu perro intenta atacar algo o alguien, pero en dicho intento, algo impide que tu perro logre su acometido, entonces, aquí tu perro pasa su agresividad hacia nosotros u otros perros. 

     

    Agresión por dolor: alguna vez nos ha pasado estar irritados por algún dolor estomacal, algún dolor de cabeza u otro padecimiento. De igual forma sucede con tu perro. Si tu perro actúa de una forma agresiva, y no encuentras alguna razón, llévalo con tu veterinario de confianza, puede estar sufriendo de algún mal. 

     

    Agresión por cambios fisiológicos: un perro puede recurrir a la agresividad cuando sufre algún tipo de cambio fisiológico, tal como una enfermedad, por la edad o incluso por algún cambio en su ambiente. 

     

    Agresión por frustración: recordemos algo que eh reiterado a través de artículos pasados. Un perro alcanza la inteligencia de un niño de 2 años. Al igual que cuando un niño hace berrinche por no conseguir lo deseado, un perro puede recurrir a la agresividad por la misma causa. 

     

    Agresión predatoria: este tipo de agresividad ocurre en los perros que han desarrollado el instinto de cazador. Ocurre cuando siente o ve algún tipo de movimiento de alguna presa. 

     

    Agresión por estatus o agresión por dominancia: al igual que su primo el lobo, los perros viven en jaurías, teniendo varías jerarquías. Este tipo de agresividad solo ocurre entre perros, y recurren a él para subir de jerarquía. 

     

     

    Os dejamos un articulo mas extenso bastante interesante sobre el tema :

     

    http://www.revistafilosofia.uchile.cl/index.php/RDP/article/viewFile/17123/17850

  • 12.01.14 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    El paseo con nuestro perro suele ser, por desgracia, una obligación. En múltiples ocasiones el propietario solo permite que su animal “elimine” sus deyecciones y… ¡¡corriendo a casa!!

    Esto no es lo ideal… ¡¡ni mucho menos!!; el paseo debe ser un momento especial entre el perro y el hombre; un momento en el que ambos disfruten de su tiempo y una gran oportunidad para mejorar distintas actitudes y comportamientos, además de reforzar la educación.

    El paseo debe realizarse con el animal provisto de collar y correa que permitan su control en todo momento (bozal en animales con tendencias agresivas); deben ir controlados, es un tema de pura lógica (evitar accidentes y “malos rollos” con otras personas) y una norma en la mayoría de las comunidades autónomas y ayuntamientos.

    ¿Podemos “sacar jugo” al paseo?, ¡¡Si!!…

    Estos son los puntos más aprovechables:

     

    SOCIALIZACIÓN

    Mediante el paseo nuestro perro interacciona con otros animales, con otras personas y con un ruidoso entorno (coches, motos, ruidos varios…); es fundamental aprovechar el paseo para que el animal reconozca “como suyos” a los demás seres vivos que se cruzan en su camino así como el resto de “ruidos y objetos sociales”.

    Los paseos cortos y rápidos no permiten esta socialización; tampoco son buenos los paseos que evitan el contacto con otros animales (hiperprotección, hiperapego, cariño mal entendido…)…

    Si no aprovechamos el paseo como una vía de socialización nos podremos encontrar con un animal miedoso y/o agresivo con los demás animales y los que es aún peor…¡¡con las personas!!

     

    JUEGOS-EJERCICIO

    El perro necesita “divertirse” y hacer ejercicio. El paseo proporciona ambas cosas: permite que se mantenga el tono muscular y ofrece una vía de expansión por la interacción del animal con el entorno (olores, movimientos, ruidos…).

    No es imprescindible que el animal corra y salte “como una cabra loca”… este tipo de expansión no es del todo necesaria y debe evitarse si no se realiza en zonas acotadas para tal fin. Permitir que el perro corra suelto en zonas libres puede acarrear graves consecuencias: accidentes de tráfico, peleas con otros animales, escapadas…

    Nosotros somos su mejor juguete… ¡¡participemos en el juego!!; para ello podemos ayudarnos de los juguetes que podemos comprar en clínicas y tiendas especializadas. Olvidemos el sencillo y peligroso recurso de lanzar la piedra o el palo; en múltiples ocasiones son el origen de lesiones dentales y de cuerpos extraños alojados en el aparato digestivo.

     

    EDUCACIÓN

    Durante el paseo no solo se pueden “impartir clases”… ¡¡debemos hacerlo diariamente!!.

    Nuestro perro necesita paciencia y constancia por parte del propietario… si hoy conseguimos que se siente, debemos recordarle la orden todos los días; también es importante decir que no debemos pasar a la enseñanza de otra orden hasta que no cumple a la perfección la anterior. Debemos ser conscientes: hacer las cosas bien proporciona en poco tiempo un gran abanico de ordenes aprendidas… pero no debemos relajarnos; el animal intentará “hacerse el loco” y no cumplir con lo aprendido. Por esta razón el paseo diario es la mejor forma de “refrescar los conocimientos” y de enseñar las nuevas lecciones.

    Las ordenes cumplidas deben premiarse (galletitas para perro o un juguete especial para el animal)… y no deben castigarse, y menos violentamente, las no cumplidas de forma correcta; los castigos empeoran siempre la situación.

    Si utilizamos los paseos diarios como un “master en educación” podemos estar seguros de alcanzar un sueño: “animal educado y propietario tranquilo”.

     
     
  • 11.01.14 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    Una misma conducta inapropiada puede deberse a distintos problemas, por lo que es fundamental poder diagnosticar correctamente y diseñar un tratamiento específico para corregir dicha conducta.

     

    Para ello debemos explorar todos sus niveles:

     

     

    1. Causa principal del origen del problema

    La manifestación externa de un problema frecuentemente no es en sí misma el problema, sino un síntoma. Es un error tratar el síntoma de forma aislada del problema original. Ej: si un perro orina por toda la casa y le castigamos por ello sin saber que la causa es un problema de incontinencia, crearemos al perro graves problemas emocionales.

     

     

    2. Causas secundarias del problema

    La conducta del perro puede estar potenciada o fijada por otras causas añadidas a la original. Ej: un perro con tendencia dominante puede además encontrarse con un dueño temeroso o miedoso.

     

     

    3. Factores externos al problema que influyen en su manifestación

    En la conducta del perro todo influye en todo en mayor o menor grado. Hay factores que pese a no estar directamente relacionados con el problema del perro influirán en su evolución. Estos factores serán distintos casi siempre aunque los problemas sean los mismos, saber encontrarlos permite una personalización de los tratamientos que aumentarán su eficacia. Ej: un perro agresivo puede serlo más justo después de que haya pasado otro perro “rival”, o justo antes si pasa a la misma hora todos los días y el perro asocia una expectativa de enfrentamiento.

     

     

    4. Manifestación del problema

    Son los síntomas, lo que vemos desde fuera (si el perro tiene ansiedad por separación, “no puede quedarse solo en casa porque ladra, rompe, micciona…”). La manifestación del problema no debe tratarse como la totalidad del problema, pero podemos tomar algunas medidas hasta que el tratamiento del problema de origen tenga efectos en la conducta del perro. Ej: en la ansiedad por separación donde el perro rompe cosas, sabemos que el pronóstico es bueno pero hasta que las pautas a realizar surtan efecto se puede agotar al perro antes de dejarle solo, esto a la larga no sería una solución (tener un perro entrenado en lugar de cansado) pero permite aguantar hasta que llegue la mejoría real.

     

    Se debe intentar “pelar la cebolla” de los distintos niveles, ya que las diferentes capas pueden alterar nuestra percepción del problema.

     

    Una vez que sabemos cuál es la causa principal, las secundarias (si las hay) y los factores de influencia debemos trabajar sobre todos ellos.

    Ricardo Antón. Educador canino.

     

     

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  • 05.11.13 Categoría del post Adiestramiento Subido por Alberto Arquero

    ¿Qué hacer cuando llega un cachorro/perro a una casa donde hay niños?

    - Acordar previamente cómo hay que tratar al cachorro: no hay que asustarle, achucharle o gritar… No hay que coger al cachorro en brazos. Todo esto puede asustarle y si dado que el perro aprende por asociación, a partir de ahí podría sentir miedo sólo con ver a un niño…

    - Al principio lo ideal es que el cachorro pueda olisquear por donde quiera, luego ya podrá quedarse en una zona restringida de la casa.

    - Lo importante es que el can, esos primeros días, tenga mucha compañía pero muy poca interacción. Que se acople a su nueva casa y a su nueva vida a su ritmo.

    - Evitar los primeros días que el cachorro esté sobre excitado, que tenga malestar, dolor o temor. Al revés: hay que tratar de generar asociaciones positivas.

    - Hay que inculcar la idea a los niños que estar con el perro es un premio: cuando has hecho tus deberes, entonces puedes estar con él un rato. Puedes jugar, sin agobiarle, etc.

    - Si es un perro adulto el que llega a la casa, el proceso es parecido: el primer día hay que dejarle en paz, que haga lo que quiera, que inspeccione todo, no hay que agobiarle.

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