Según las últimas estadísticas publicadas  el 40% de los hogares españoles posee al menos una mascota. En cifras redondas se estima que en España existen veinte millones de mascotas, de los cuales 7,3 millones corresponden a perros y gatos. El perro es el animal de compañía predilecto (5.147.000), seguido del gato (2.265.000). Estos números, siendo significativos, podrían verse muy incrementados si todos los perros y los gatos estuvieran identificados con microchip, hecho que en la actualidad, y a pesar de la obligatoriedad, no se produce. Más allá del afecto incondicional que les profesamos, estos son algunos de los beneficios emocionales y físicos, científicamente demostrados, de los que gozaremos si compartimos nuestra vida con un perro o un gato.

 

1.Mejoran nuestra forma física: vida saludable


Tener un perro favorece la actividad física y supone una razón para salir a la calle, abandonar la vida sedentaria, y dar varios paseos cotidianamente, especialmente si el perro precisa bastante ejercicio y te “anima” a practicar running o algún deporte canino con él.

 

Hace poco tiempo, la American Journal of Public Health, , publicó un estudio en el se evidenciaba que los niños que convivían con perros realizaban más actividad física moderada o vigorosa que los niños que no tenían perros. Por su parte, la Universidad de Victoria (Canadá) realizó otro estudio con adultos y concluyó que las personas que tenían perro caminaban un promedio de 300 minutos por semana, mientras que las que no lo poseían caminaron un promedio de 168 minutos por semana.

 

 

2.Una fuente inagotable de afecto puro


Los animales de compañía no nos juzgan, nos brindan su afecto constante sin condiciones. Todos los días, durante toda su vida. Sin duda esta cualidad es una de los hechos más valorados por las personas que poseen mascotas. Su fidelidad, nobleza y afecto nos ayudan a evitar estados como el sentimiento de soledad o tristeza. Saber que se cuenta con un compañero constante nos estimula a ser más comunicativos, seguros y confiados, ya que somos la persona más importante del mundo para nuestro perro o gato, por tanto favorecen nuestro concepto de autoestima. Recordemos la célebre frase de Lionel Fisher a este respecto: “¿Cuándo fue la última vez que alguien se alegró tanto de verte, tan lleno de amor y afecto que literalmente corrieron a saludarte? Un perro lo hará por ti, diez, veinte, treinta veces al día.”

 

 

3. Promueven nuestro sentido de la responsabilidad


La tenencia de un ser vivo que depende totalmente de nosotros, para todo, nos hace sentirnos útiles y responsables (los expertos apuntan que esto es especialmente importante si existen niños y jóvenes en el hogar). Tener una mascota es un compromiso para toda la vida, y por lo tanto, es una decisión que nunca se puede tomar a la ligera.

 

 

4. Facilitan nuestras habilidades sociales


Es muy habitual que las personas que tenemos mascotas, interactuemos de una manera espontánea y natural con otras personas que están paseando ese momento a su perro, en el parque, o en la sala de espera de la consulta veterinaria, y compartamos nuestras experiencias y vivencias con ellos. Nuestro perro o gato es un tema de conversación perfecto para hacer nuevos amigos y tener un agradable círculo social.

 

 

5. Nos ayudan a establecer rutinas y a organizarnos.


Compartir nuestra vida con un perro o un gato nos puede ayudar a estructurar nuestro propio tiempo, ya que establecer sus rutinas de alimentación y cuidados, paseo, higiene, ocio, vacaciones o deporte nos impulsa a seguir unas costumbres diarias, que son muy beneficiosas también para nuestro bienestar emocional.

 

 

6. Contribuyen a reducir el estrés y mejorar salud cardíaca


Un estudio de la American Heart Association (AHA) evidencia que las personas que sacan a pasear a su perro, consumen un 54% más de los niveles de energía que los que no tienen. Gracias a este ejercicio cotidiano, estas personas realizar gestos muy beneficiosos para prevenir enfermedades cardiovasculares y reducir el colesterol.

 

Los animales de compañía también nos ayudan a reducir el estrés y la ansiedad. En la Universidad Commonwealth de Virginia, en Estados Unidos, un equipo de estudiosos, encabezados por Sandra Baker (profesora de psiquiatría y directora de la Escuela de Medicina del centro de Interacción Humano-Animal de la citada Universidad), midió las ondas cerebrales de numerosos propietarios de perros antes y después de pasar un rato con ellos y evidenciaron que tras interactuar con sus mascotas (acariciándoles, jugando con ellos, cepillándolos, etc..) las personas experimentaban un aumento en la frecuencia de las ondas asociadas a la relajación y una disminución en sus niveles de cortisol (la hormona del estrés).

 

 

7. Terapeutas valiosos y eficaces


La terapia asistida con perros  goza de una gran difusión y reconocimiento en muchos países en todo el mundo, donde sus efectos beneficiosos están estudiados. En España desde hace años también se está introduciendo la participación del perro en diversos programas de terapia asistida con resultados muy positivos y prometedores. Su campo de acción afortunadamente es muy amplio y varía dependiendo de las necesidades de los colectivos de pacientes a los que ayudan y de su objetivo (mejorar el sistema cognitivo, sensorial o motriz, entre otros), ya que son perros entrenados para apoyar al terapeuta a conseguir una mayor interacción con los pacientes. Así, trabajan con ancianos en geriátricos, en hospitales, con niños con autismo, niños con TDHA, y personas que precisan ayuda con su estado emocional, como la depresión, o  problema conductual.

 

Los perros “terapeutas” viven con su guía o entrenador y bajo su supervisión participan en las sesiones de terapia en las que son requeridos. Estos asombrosos animales consiguen una disminución de los sentimientos de soledad, un incremento de la autoestima en los pacientes, una expresividad emocional más rica en las personas con las que participan en estos programas, potenciando la comunicación y mejorando las habilidades sociales de las personas, ayudan a reducir el estrés y los niveles de ansiedad, entre otros muchos beneficios.

 

 

8. Perros de alerta médica: nos protegen 24 horas.


Este mismo año, Cini, una perra Jack Russell Terrier de cinco años de edad, fue premiada en la categoría de “Animal comprometido con la sociedad” en los premios Bienestar Animal que cada año otorga el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (COLVEMA), reconociendo así la valiosísima labor que llevan a cabo estos perros.

 

Cini es una perra de alerta médica, entrenada especialmente por la Fundación Canem de Zaragoza para avisar con antelación de subidas y bajadas de azúcar en pacientes con diabetes, y que ha salvado la vida en varias ocasiones a su propietaria, quien la definió como “mi ángel de la guarda”. Los conocidos como “perros de alerta médica” están entrenados específicamente para avisar a sus propietarios si padecen enfermedades como las bajadas y subidas de azúcar o la epilepsia, por ejemplo. Son increíbles compañeros en el hogar, y contribuyen a mejorar la calidad de vida de sus propietarios y familias.

 

FUENTE: ARION PET FOOD