Entender el lenguaje canino es básico para identificar síntomas tempranos de ansiedad y resolver los conflictos antes de que se conviertan en problemas de agresividad.

 

Entender el lenguaje de los perros nos ayuda a entender qué está sintiendo en cada momento.

 

La ansiedad se define como el estado de agita­ción, inquietud o zozobra del ánimo, pero para tratarlo desde el punto de vista de un problema de comportamiento canino, podemos simplificarlo como la anticipación de un aconteci­miento que produzca miedo. Cuando un perro percibe una amenaza, la respuesta fisiológica natural de su cuerpo es un mecanismo del sis­tema nervioso parasimpático que llamamos de “huida o lucha” cuyas características son las mismas que experimenta el animal en estado de ansiedad. La ansiedad por tanto no es un problema en sí mismo, es un mecanismo que existe para ayudar al animal a protegerse ante el peligro y responder adecuadamente para su protección.

 

Si la percepción de un peligro no es adecuada y la ansiedad aparece de manera crónica o repetida en el tiempo, el bienestar del animal se ve comprometido; el perro puede desarro­llar miedos y fobias, así como problemas para relacionarse con el medio que le rodea, en el que estamos incluidos nosotros los humanos. Hay estudios que demuestran que un perro con ansiedad crónica o con muchos miedos y fobias tiene menor esperanza de vida y mayor predisposición a tener enfermedades, siendo estas de mayor gravedad.

 

Por lo tanto, sabiendo que la ansiedad puede llevar a nuestros perros a tener problemas con otros perros, con sus dueños, padecer más enfermedades y tener una vida más corta, ¿no merece la pena saber qué está en nuestra mano para ayudarles? Vamos a ver de qué manera podemos prevenir la ansiedad en el perro para mejorar su bienestar, salud y la convivencia con sus propietarios.

 

 

¿Por qué se produce la ansiedad?

 

 

Los perros no deben pasar todo el día solos en casa.

 

Nuestros perros están normalmente muy bien cuidados, nos preocupamos de que sus necesida­des médicas y nutricionales estén cubiertas de la mejor manera, les compramos colchonetas para que duerman cómodos, juguetes para que se entretengan, incluso tiene abrigos para no pasar frío en invierno, pero hay otras necesidades que todos los perros tienen de las que no nos preo­cupamos tanto y que son de suma importancia.

 

Los perros son animales muy sociales y han creado un vínculo único con el ser humano. Tienen un sistema muy bien desarrollado de comunicación para comunicarse con otros perros, es su patrón comportamental propio de la especie que les permite responder ante todas las cosas de la vida como lo que son: perros. Aquí radica el problema: tenemos que entender que los perros siempre actuarán como perros y si no sabemos cómo actúa un perro o espera­mos que actúe como una persona, ¡la ansiedad estará servida!

 

 

Hay tres factores que pueden predisponer a un perro a estar ansioso y que vamos a desarrollar detenidamente:

 

  •  -  Poca interacción social, en especial cuando son cachorros.

 

  • -  Malentendidos en la comunicación; tene­mos que aprender el lenguaje canino en el momento en el que decidimos       compartir nuestra vida con un perro.

 

  • Incapacidad de que el perro realice compor­tamientos naturales porque a nosotros nos resulten molestos. Morder, correr, ladrar, escarbar: todo esto es necesario para ellos.

 

 

¿Cómo podemos prevenir la ansiedad?

 

  • - Separación de la madre y del resto de la camada a partir de las 8-9 sema­nas de edad.

 

  • - Socialización enriquecida y segura hasta las 12-16 semanas de vida.

 

  • - Aprender lenguaje y comunicación canina.

 

  • - Entender las necesidades de cada perro y no humanizarlos.

 

  • - Proporcionar actividad, juego y contactos con otros perros desde edad temprana de forma frecuente     y  regular.

 

  • - Ante cualquier problema de ansiedad acudir a un especialista en etología.

 

 

FUENTE: ATEUVES