Las almohadillas plantares de un perro son zonas modificadas de tegumento común de la mano y del pie y están compuestas por una serie de capas de células denominadas queratinizadas. 


Fisiológicamente están preparadas para ser especialmente flexibles a la vez que duras y resistentes a los agentes externos que tienen la mayoría de las superficies por las que tienen que entrar en contacto en el día a día. 


Las almohadillas amortiguan de manera elástica las fuerzas producidas cotidianamente en cada paso, evitando lesiones y reduciendo la presión de su peso y el impacto en la actividad diaria. Además tienen la función de mantener el equilibrio y hacer de barrera defensiva ante los agentes externos del suelo. Por todo lo anterior los estratos superficiales están engrosados, pigmentados y endurecidos además de poseer los espacios interdigitales fuertes, con pelos y elásticos para evitar lesiones.


Dichas estructuras están físicamente preparadas para estar en contacto con elementos que pueden ser abrasivos por lo que las células de las que están formadas son muy resistentes, aunque no son estructuras impenetrables y en ocasiones llegan a resecarse y agrietarse fácilmente si no llevamos a cabo algunas medidas de profilaxis. 


Sería idílico pensar que nuestras mascotas o perros de trabajo van a caminar siempre en suelos blandos como césped o suelos poco abrasivos como los de nuestros hogares, pero bien sabemos que esto no es así y la mayoría de superficies son duras y poco homogéneas como los suelos asfaltados, empedrados o caminos arenosos de suelos graníticos. 


Debemos intentar elegir la zona de paseo en el caso de nuestras mascotas de casa combinando zonas de asfalto o acerados con zonas de hierba o ajardinadas húmedas para evitar la exposición a elementos abrasivos todo lo posible. Además cuando salgamos de ruta más o menos larga por caminos con piedras o arenas, en zonas de hielo o nieve o en suelos con altas temperaturas o con  productos químicos como ácidos o bases que puedan resultar erosivos debemos realizar un protocolo diario para prevenir patologías importantes en las almohadillas que serían difíciles de curar y con tratamientos largos y costosos. 


Debemos establecer un protocolo de cuidados de sus almohadillas tanto antes como después de la realización de ejercicio intenso o de paseos largos que consistirá en la observación en todo momento de las almohadillas tanto al inicio como al final de la actividad, pudiendo detectar así posibles grietas, úlceras o cualquier otro tipo de lesiones y la aplicación periódica de

 Hay que tener en cuenta que la falta de hidratación de estas zonas provocará que se resequen y sean más propensas a padecer lesiones, como grietas, por lo que es muy recomendable utilizar estas cremas, específicamente desarrollados para perros, aunque no sería descabellado utilizar cremas hidratantes para humanos (vaselina, aceite de oliva, bálsamos de cola de caballo), puesto que solemos tenerlas más a mano y suelen dar buenos resultados.


Lesiones típicas en las almohadillas.



Cortes: Son muy frecuentes puesto que el suelo tiene muchos elementos que pueden ocasionarlos, desde cristales, metales, piedras en punta o vegetación. Tienen diagnósticos muy diferentes dependiendo del tipo y tamaño del corte y los tratamientos varían desde suturas con antibioterapia y Aines hasta simple limpieza y desinfección en lesiones pequeñas.


Traumatismos: Muy habituales en perros de trabajo puesto que se someten a largas caminatas a diferentes velocidades en suelos irregulares. Pueden ser muy diferentes y el pronóstico varía desde muy grave llegando a realizarse incluso amputaciones, graves con fracturas digitales o leves que se solucionan en poco tiempo con antiinflamatorios tópicos o sistémicos.



Erosiones:
 Son muy frecuentes tanto en los perros de trabajo como en las mascotas de casa, y se producen por un desgaste del estrato superficial córneo de la almohadilla. Muy comunes en suelos abrasivos, las almohadillas se desgastan de la acción mecánica del roce con el suelo y son más frecuentes con suelos muy secos, duros y con piedras, especialmente cuando hace calor. Los tratamientos suelen ser eficaces llevándolos estrictamente y consisten en la aplicación de pomadas o cremas hidratantes y regeneradoras.



Quemaduras
: Son menos frecuentes en nuestra zona, aunque se pueden producir por el calor del asfalto, por frío en superficies heladas o por andar sobre superficies con productos químicos como ácidos. Los tratamientos son largos y pronóstico complejo puesto que tarda mucho en regenerar la almohadilla.


Grietas: Son muy frecuentes y pueden deberse a diferentes factores, el primero es la falta de hidratación de la almohadilla, pero también pueden deberse a enfermedades sistémicas como la leishmania o el moquillo. Para realizar un tratamiento primero debemos conocer el origen y luego establecerlo. Suele funcionar bien la limpieza, desinfección y la hidratación diaria además de aplicación de pomadas como Blastoestimulina y otras regeneradoras y cicatrizantes. 


Es muy aconsejable la utilización de vendajes en todos los casos que sean más complicados o que van a tardar más tiempo en solucionarse, porque protegen de suciedad, cuerpos extraños y de infecciones además de crear el ambiente idóneo para la formación del nuevo tejido y su cicatrización.