Tratamiento de la obesidad en las mascotas

Para valorar hasta qué punto nuestro perro es obeso y cómo eso ha podido afectar a su salud, es importante que periódicamente visitemos a nuestro veterinario de confianza. Así este podrá pesarlo, explorarlo y solicitar las pruebas necesarias para valorar su estado y evolución. Por otro lado, hay varias cosas que debemos emprender para que nuestro animal vuelva a estar sano y en su peso.

 

 

 

El ejercicio es fundamental

 

Tanto para el mantenimiento de un peso adecuado como para su salud en general, debemos facilitar e incentivar actividad y ejercicio físico diarios. En los perros esto incluye paseos adecuados a la raza y edad, y siempre que sea posible permitir un rato de paseo sin correa. Los paseos cortos ¨de pis y caca¨, aquellos en los que apenas damos una vuelta a la manzana o en la que no le permitimos prácticamente otra cosa que caminar junto a nosotros mientras miramos el móvil no cubren sus necesidades físicas ni mentales.

 

Es importante que se les permita llevar a cabo sus comportamientos normales de exploración, relación con otros animales y juego libre. De nada sirve concentrar en 20 minutos todo el ejercicio del día persiguiendo una pelota o en un día el de toda la semana corriendo atado a una bici. 

 

En el caso de otros animales, es imprescindible facilitarles actividades adecuados a su especie: juegos de caza para los gatos, comidas en sitios altos, salidas de los conejos y roedores en condiciones de seguridad (dejarlos a ratos libres en habitaciones seguras o construirles túneles y otras cosas interesantes).

 

Cuando el animal no está acostumbrado, la introducción del ejercicio se debe hacer progresivamente para evitar lesiones y otros problemas. 

 

 

 

Cambios en la dieta

 

Empezando por valorar si el tipo de comida es el más adecuado y el mejor que le podemos proporcionar y ajustando las cantidades. En cada envase viene una cantidad recomendada por tamaño y edad, pero esto sólo debería ser una guía al principio. Si con esa cantidad nuestro animal sigue engordando, debemos ajustarla en función de esas variaciones de peso.

 

Sustituir el pienso con comida natural o incluso alternarla con este es una opción posible, siempre que se ajusten las cantidades para no sobrealimentar. Otra cosa totalmente distinta es añadir sobras de nuestra comida a la suya habitual, algo que es perjudicial y que además puede provocar intoxicaciones por ingredientes que no son adecuados para ellos. Es importante que todos los miembros de la familia trabajen en equipo, pues con un trocito de comida que cada uno le vaya dando a escondidas podemos echar abajo todo el plan.

 

Finalmente deberíamos replantear qué come nuestro perro además de sus raciones habituales (por cierto, mejor divididas en tres veces para que no llegue con mucha hambre hasta la siguiente): snacks, masticables, etc. Igual que con los piensos, al leer las etiquetas obtendremos mucha información sobre qué le estamos dando a nuestro perro: sabor pollo no implica que esté fabricado con pollo, normalmente son harinas y gran cantidad de grasas y saborizantes para hacerlos atractivos (y colorantes, para hacerlos atractivos a las personas). La mejor opción es sustituirlos por snacks naturales de larga duración como nervios de buey, huesos de piel de vaca o incluso astas de ciervo. No sólo no aportan apenas calorías si no que por su mayor duración disminuirán la ansiedad por la comida y aumentarán las endorfinas y la sensación de saciedad. 

 

 

 

Alcanzar y mantener unos hábitos saludables

 

Los animales domésticos depende de nosotros y por tanto somos los responsables directos de su bienestar. Un animal obeso es responsabilidad directa nuestra, y por tanto debemos ser nosotros los que variemos y mantengamos unos hábitos saludables. 

 

Entre estos hábitos, incluiremos unas rutinas de ejercicio diarias y sostenibles en el tiempo: es mejor una hora diaria que marcarnos objetivos que no vamos a cumplir. Además es importante que pensemos en estas salidas desde el punto de vista del perro, valorando qué es mejor para el nuestro (que no tiene por qué ser igual que para el perro del vecino) y adaptándonos en consecuencia.

 

La estimulación mental también es una buena herramienta para combatir el sobrepeso, ya que un perro estimulado sentirá menos ansiedad y tendrá más cosas en qué pensar que en pedir comida. Una parte de esta estimulación puede darse durante los paseos, pero en casa podemos utilizar ejercicios básicos de educación (utilizando premios con pocas calorías), dar parte de su ración de comida dentro de juguetes rellenables o compartiendo tiempo y actividades con nuestro perro, cualquiera que se nos ocurra, ya que esto siempre generará bienestar a ambas partes.

 

FUENTE: JAPAG