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Hoy es el día del patrón de nuestras mascotas, San Antonio Abad.

Para conocer un poco de donde viene su historia vamos a hacer un repaso por una vida apasionante llena de grandes cambios y de leyendas apasionantes.

Antonio Abad nació en un pequeño pueblo del sur de Egipto procedente de una familia humilde que se dedicaba a la agricultura y a la ganadería. Allí pasó toda su infancia y juventud hasta que a los 20 años dejó su pueblo vendiendo todas sus propiedades y dirigiéndose al desierto donde viviría en una cueva sin prácticamente nada de pertenencias para vivir en la absoluta soledad, ayudando a la gente necesitada de la zona y a los ermitaños para encaminar su vida espiritual.

Cuentan los manuscritos que vivió hasta los 105 años y aunque entre historia y leyenda no lo sabemos a ciencia cierta, si que todos coinciden en afirmar que vivió una larga vida de sacrificio y austeridad en la que se dedicó a ayudar a los más necesitados.

En numerosos escritos tanto de la época como de la edad media se narran las vivencias de San Antonio que en ocasiones tienen más de leyenda por las situaciones tan peculiares que se describen.

Varios Santos que escribieron sobre San Antonio contaron que fue tentado por el demonio en numerosas ocasiones, no sabemos si llegaron a ser delirios por los largos periodos de tiempo que pasó en el desierto en soledad, apareciéndosele en forma de cerdo, por lo que en la iconografía del santo se le ve en ocasiones con un cerdo a sus pies.

Otra obra en la que se menciona a San Antonio es la creada por San Jerónimo, en la que cuenta la leyenda por la que empieza a conocerse y a relacionarle con los animales, en la que se describe como fue a visitar a un ermitaño llamado Pablo que era alimentado por un cuervo el cual al ver a San Antonio le dio la bienvenida ofreciéndole dos trozos de pan, y finaliza la leyenda contando que en la muerte de Pablo, Antonio se encargó de su entierro ayudado por dos leones y varios animales más.

También cuenta la historia que en uno de sus numerosos viajes para ayudar a necesitados de la zona se encontró con un hembra de jabalí con sus jabatos malnutridos, dándose cuenta de que la madre estaba ciega, realizando su primer milagro curándola, por lo que en agradecimiento estos jabalíes le siguieron durante su camino protegiéndole de otros animales o de los imprevistos del camino.

San Antonio descubrió observando la naturaleza, debido a su aislamiento y soledad, la sabiduría divina por lo que bendecía a los animales y plantas que necesitaran de su protección.

Por todo esto se ha relacionado a San Antonio Abad con el cuidado y protección de los animales y de nuestras mascotas en particular, rezándole en gran parte del mundo este día por la salud de nuestros animales.

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