1. Abandonarlo en el coche,

 

Aunque sea “un ratito” y con la ventanilla algo bajada. El cubículo se calienta rápidamente. Un estudio publicado en la revista Pediatrics comprobó que en días en que la temperatura ambiente es de tan solo 22 grados centígrados, la del interior del vehículo se dobla (hasta llegar a los 47) en una hora. Además, el 80% del incremento se produce en los primeros 30 minutos y no hay diferencia cuando se ventila bajando un poco el cristal de la ventanilla. Los bebés son especialmente vulnerables a esas prácticas, porque, al igual que los ancianos, se deshidratan con mayor facilidad. Los perros solo pueden jadear para refrescarse y, aparte de cansarse, expulsan aire húmedo tras tener contacto con las mucosas del tracto respiratorio, lo que convierte al coche en una especie de baño turco. “Ellos tienen una temperatura corporal superior a la nuestra y se pueden poner en 41 grados en muy poco tiempo”, advierte la veterinaria Alicia González

2. Encerrarlo en la terraza o el balcón

 

Imagínate que tuvieses que pasar horas en un lugar muy caliente, donde corre poco aire, incluso estando a la sombra. Incluso si pudieses beber. Pero no salir. No les dejes a la intemperie sin posibilidad de resguardarse. “Las casetas tampoco valen, no les aíslan del calor, porque suelen ser de material plástico”, advierte la veterinaria González. El perro puede salir a la terraza, pero siempre tiene que tener la opción de tumbarse en un sitio fresco dentro de la casa.

 

 

3. Llevarlo a la playa sin sombrilla y sin agua

 

Tu compañero ha de estar a la sombra y beber a voluntad.

 

 

4. Caminar sobre el asfalto como si fuera invierno. 

 

Ellos no llevan zapatos. El calor que acumulan los pavimentos urbanos, sobre todo la tela asfáltica, puede provocar quemaduras en las almohadillas de los perros.

 

 

5. Correr o andar en bici con él

 

Llevarlos a hacer ejercicio con nosotros en verano no es buena idea. Cansancio y calor se alivian con el mismo sistema, jadeando, y el animal se agota.

 

 

6. Sacarlo a trotar a la hora de comer. 

 

Pasear durante las horas centrales del día puede ser matador para los perros. Si tienen que aliviarse, una vuelta a la manzana (por la sombra) y punto. Ya correrá por la noche.

 

 

7. Olvidarte de llenar el bebedero. 

 

Ya puedes ir instalando cuencos en diferentes puntos de la casa. Necesitan beber más agua que de costumbre.

 

 

8..Ponerlo delante del aire acondicionado. 

 

Les pasa lo mismo que a nosotros, que la refrigeración nos provoque un resfriado. “Se les puede irritar la mucosa de la tráquea”, dice la especialista. Por lo tanto, también hay que evitar que se coloquen ellos donde el flujo del aire frío es más potente.